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El retablo mayor de la iglesia de Nosa Señora dos Remedios (Orfas) de Santiago de Compostela

En un artículo anterior se trató de las edificaciones del Colegio de Nosa Señora dos Remedios o de Huérfanas. Se estudiará ahora el retablo mayor de su iglesia, donde se produjeron las últimas grandes intervenciones en época barroca.
Hacia 1739, Antonio de Senlle Figueroa, administrador del Colegio, contrata al escultor Francisco das Moas para la realización del retablo mayor por la cantidad de 1.500 reales, siguiendo la planta diseñada por Fernando de Casas. Está obra debía terminarla en abril de 1740.
Pero este retablo no duró mucho, pues unos años después, concretamente el 28 de mayo de 1756, Francisco de Lens (1715-1798) es contratado por el por aquel entonces administrador del Colegio, Andrés de Gondar, para levantar uno nuevo. Lens cobraría 14.000 reales y 200 reales más por desarmar el retablo de Francisco das Moas; actuaron como fiadores Lucas Ferro Caaveiro, maestro de obras de la catedral, Clemente Fernández Sarela, aparejador de la misma, y el escribano Juan de Barzia.
 Este retablo consta de tres calles y dos niveles. El nivel inferior se puede fragmentar a su vez en otros tres cuerpos: el inferior es el correspondiente al basamento y pedestales de las columnas. El cuerpo intermedio es donde se acentúa la división en tres calles, marcada por cuatro grandes columnas de orden corintio, pronunciado émtasis, y fuste profusamente decorado. La calle central alberga la custodia y el camarín de la Virgen, un alto vano cubierto con bóveda de media naranja y flanqueado por pilastras de fuste ornamentado. En las calles laterales se disponen hornacinas para las esculturas que se analizarán más adelante, sobre las cuales hay decoración de placas. El último cuerpo corresponde a un animado entablamento. Éste da paso el segundo nivel, constituido por un tímpano semicircular, que continúa la división en tres calles, dividiéndose mediante dos columnillas decoradas. A los lados se disponen escudos arzobispales, y en la calle central un cuadro del que hablaremos posteriormente. La decoración de este retablo podría clasificarse casi como rococó.
Para la decoración escultórica del retablo, el mismo Andrés de Gondar contrató a José Gambino (1719-1775) el 4 de junio del mismo año. Según el convenio, este escultor recibiría 1.800 reales por la realización de tres imágenes, San José, San Francisco y el Apóstol Santiago; debiendo tenerlas acabadas en el plazo de un año. Pero sabemos que Gambino no cumplió totalmente el contrato, pues Gondar le interpuso un pleito por no terminar su obra, mientras que el artista quería que se le pagase por lo que había hecho hasta el momento y se encargase a otro escultor la finalización de la obra. El escultor ganó la demanda. De este pleito, Milagros Álvaro deduce, en su monografía sobre el escultor compostelano, que la imagen de San Francisco, que no está en el retablo, no llegó a ser realizada nunca, al contrario de lo que afirma García Iglesias en Galicia Arte. O Barroco (II), quien no sólo dice que está perdida, sino que además, siguiendo a Otero Túñez, tuvo cierta importancia iconográficamente para la escultura gallega. De todos modos, unos años más tarde el propio Gambino realizará para este retablo la imagen de la Asunción.
La imagen de Santiago sigue la iconografía típica del Santiago Peregrino, apareciendo con la esclavina de conchas, bastón de peregrino, libro y bordón. Presenta el manto cayendo en diagonal desde el hombro izquierdo, dando lugar a juegos de claroscuro. Bajo su túnica azulada de orla dorada vemos como adelanta la pierna izquierda, cargando el peso corporal sobre la derecha. San José aparece con el Niño Jesús en su brazo izquierdo y un báculo en la derecha. Lleva vestimenta similar a la de Santiago, pero en este caso el manto cae hacia el lado contrario. Dobla la rodilla derecha apoyando su peso en la izquierda, pues es en ese lado donde se encuentra el Niño. Por último, la Virgen se representa ascendiendo al Cielo sobre una nube, en compañía de tres querubines. La diagonal trazada por su manto al vuelo contrasta con la formada por sus brazos abiertos, formando así un aspa. Los rostros de las tres imágenes, serenos y dulces, son los típicos de Gambino.
Las intervenciones en este retablo finalizan con las labores pictóricas. El 19 de abril de 1776, el administrador Juan Varela Fondevila contrató a Manuel de Lens y Pedro Varela Pimentel para pintar y dorar el retablo y sus imágenes en un plazo de seis meses, recibiendo a cambio 10.000 reales. Por último, en ese mismo año, el pintor Manuel León, junto a Domingo Varela Pimentel, realiza el cuadro que se encuentra en el nivel superior del retablo.

Apéndice documental
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1756, mayo, 28. Santiago de Compostela
Contrato entre Andrés de Gondar, administrador del Colegio de Huérfanas, y Francisco de Lens para la realización del retablo de la iglesia.
Arquivo Histórico Diocesano de Santiago, Fondo General, Carpeta 471. Copia realizada en agosto de 1757. Transcripción del que esto escribe.

En la ciudad de Santtiago a veintte dias del mes de Mayo año de mil settecientos cinquentta y seys, por antte mi scrivano y ttestigos el señor Docttor Don Andres de Gondar, dignidad de chantre y canonigo de esta Santta Apostolica Yglesia y administrador general de el Colegio de Donzellas Huerfanas de estta dicha ciudad, fundazion del ilustrisimo señor Don Juan de San Clemente, arzovispo y señor que de ella ha sido; sus vienes, juros y rrenttas, por nonbramiento en el echo por el Ilustrisimo Dean y Cavildo de dicha Santta Yglesia de la una parte; y de la otra Francisco de Lens, maestro escultor, vezino de dicha ciudad. Y dixeron que aviendose detterminado fabricar el rettablo principal de la capilla mayor de dicho Colegio de Huerfanas, avia formado para el dicho Francisco de Lens la plantta y planttado y ofrecido darle fabricado y fixado por la canttidad de cattorce mil reales de vellon, en cuia conformidad aora ambas parttes por la presentte escripttura y en la mexor forma que en dicho lugar haya hacen entre si azerca de ello el contrato del ttenor siguientte: Francisco de Lens toma a su cargo y por su quenta el fabricar dicho retablo principal de la capilla mayor del zittado Colegio de Huerfanas, de la misma calidad y fabrica que demuestra la rreferida plantta y planttado que ha de principiar luego, y darlo fenezido y asemptado del todo denttro de año y medio conttado desde oy dia de la fecha, poniendo para ello todas las maderas que han de ser de castaño de buena calidad, lisa, sin nudos, podredumbre, ni otro defectto, y la ensemblacion vien ajustada, enlazada y enbivida, de manera que quede firme; como tamuien hazer el pedestal primero; que ambela con la mesa del altar de canteria, mazisado con cal, y revocado de lo mismo, todo vien ajustado y firme, para lo que se pueda aprovechar dicho Francisco de Lens de ttoda la cantteria del pedestal que hay. Que la custodia que explica la plantta, ha de ser travajada por los yntteriores componiendo los quattro arcos y una bobidilla de arista, y a la puerta de el sagrario le ha de poner un Divino Pastor en la forma, postura y manera que está el de el retablo viejo, quedando el biril en que se pone manifiesto el Santtisimo despejado en su altto y ancho. Y en las targetas que se consideran en la plantta la una en el rematte della, y las otras dos en la primer corniza del primer cuerpo, ha de poner los simbolos de Nuestra Señora en esta forma: en la de el remate un sol, en la que caie sobre la caja de San Joseph una luna plena, y en la que caie sobre el Santto Apostol una estrella, y en los dos escudos que tthienen los angeles de el segundo cuerpo, ha de poner las armas de dos ilustrisimos señores arzovispos que le señalare el señor otorgante. Que el camarin de la Virgen ha de ser vien travajado como lo demuestra la plantta: y la peana de la Virgen ha de quedar con vastante franqueza de la custodia, sacando adelantte la ymagen todo lo que fuere posible para el rezivimiento de la de el Carmen, que se pone quando se le haze la funcion, rettirando attras la ymagen de la Asumpcion, que es la que siempre permaneze en el camarin para que no se pueda extraer de estte. Y a dicho camarin le ha de dar mas altura asi a la tarjeta que cae sobre el, y no principiarla desde donde demuestra la planta por caer delantte la custodia, de forma que quede vien despejada la Virgen y que no le quitte la vista al trono el remate de la custodia. Y las columnas de el medio, la ha de sacar mas una quartta que las otras que arriman a la pared, dejando sus pilastras con basttante deshaojo, echando en el busalon de la corniza unos agallones correspondientes al horden corintio y en la emposta del marco principal ha de poner dos angeles con la postura de sostener dos arañas. Que rrespectto ha echo la planta y confiesa estar arreglada a los anchos y alttos que ttiene el sittio, en esta conformidad ha de areglar el retablo, siendo de su quenta y la de los fiadores que ha de dar, qualquiera omision, que en esto y en lo mas que ba expressado se experimentte. Tamvien ha de hazer la estada para asenttar dicho rettablo, y por razon de desarmar el viejo se le ha de dar todo el herraje con que está asegurado, y ademas duzienttos rreales de vellon; cuio retablo viexo le ha de sacar con limpieza y sin menos cavo alguno para poderlo veneficiar el Colegio. Que respectto el axustte de los cattorce mil reales de vellon por hacer dicho retablo con las condiziones aqui expresadas, attendidos plantta, planttado, tamvien las de que aora de pronto se la han de dar quattromil seiszientos sesentta y ocho reales, y quede tenga fabricada la mittad de la obra, otros quatromil seiszientos y sesentta y seis rreales. Y despues de asenpttado y fixado el rettablo entteramente ha de ser reconocido por los maesttros que señalare el señor otorgante los que asentando estar con ttoda perfecion y areglado a dicha plantta y planttado y condiciones aqui expresadas, se le pagaran los otros quatromil seiszientos sesentta y seis reales a cunplimiento de los cattorze mil, ademas de los duzientos reales por razon de desarmar el retablo viexo. Y asta que prezeda la declaracion de los maestros en orden a lo referido hes visto no quedar obligado el señor otorgantte a la entrega de el ultimo plazo, y respectto dicho Francisco de Lens lleva a su poder la plantta y planttado, firmado uno y otro de ambas parttes, y rrubricado con la rubrica de mi firma, ha de estar obligado a manifestarle cada y quando se le pida, asi para dicho reconozimientto como para lo mas que se ofreciere. Y en la forma y manera que aqui ba capitulado se obliga con su persona y vienes muebles y rayzes presenttes y fucturos el referido Francisco de Lens de hacer y fixar dicho retablo denttro de el ttermino señalado, sin por razon de ttodo ello pedir ni rrepetir en tiempo alguno otra cosa por via de engaño, tthassa u otro motivo, de cuio derecho y accion y de qualquier recurso de que pudiese aprovecharse desde aora se aparta. Y para mayor seguridad y cunplimiento de lo a que ba obligado dixo dava y dio en dicha razon por sus fiadores a Lucas Ferro Cajaveiro, maestro de obras de esta Santta y Apostolica Yglesia, Clemente Sarela, aparejador en ella, y Juan de Barzia, esscribano, vezinos de esta ziudad, los que estan presenttes dicen les plaze de ello, y haziendo como hazen de deuda y causa agena suia propia, tamvien se obligan con sus personas y vienes que thienen y tubieren de que dicho Francisco de Lens, en el referido tramo de año y medio conttado desde oy dia, dara echa, fabricada y asenptada dicha obra segun y de la manera que ba obligado y la ttoma a su cargo. Y en defectto los tres como sus fiadores lo haran y cunpliran sin escusa ni omision alguna a que consientten ser compelidos por todo rigor de derecho y via executoria, y la misma obligacion haze el principal de rrellenar y sacar a paz a sus fiadores. Y quien alguna cosa por el pagaren o las taren se la bolvera con las costas y daños que se les ocasionaren. Y dicho señor administrador tamvien obliga los vienes, juros y renttas de el Colegio de que por su parte, cumpliendo el zittado Francisco de Lens con lo a que ba obligado, le dará y pagará los dichos cattorze mil reales a los plazos que ban señalados, y ademas duzientos rreales por razon de desarmar el rrettablo viexo con toda la herraxe con que está asegurado sin desquento ni omision. Y cumpliendo con lo capitulado, aora en conttado en presencia de mi scrivano, la de los fiadores y ttestigos, le dió y entregó los quattromil seiszientos sesentta y ocho rreales de el primer plazo en monedas de platta que a su sattisfacion conttó y llevó a su poder el zittado Francisco de Lens, de cuia entrega y recivo que otorgó a favor del señor otorgante y dicho Colegio yo scrivano doi fee. Y en esta conformidad se han y quedan convenidas ambas parttes en orden a lo de que va fecho mencion. Y para su firmeza, execucion y cunplimiento junttamente con los fiadores, dan todo su poder cumplido cada uno a los Jueces y Justicias de su fuero y jurisdicion a que se someten para que asi se lo agan cunplir y aver por firme como si fuera senttencia pasada en cosa juzgada, renunpciaron a ttodas leys de su favor con la General y derechos de ella que les provie en forma. Y ademas de ello dicho señor administrador renunpcio el capitulo obduardus sum de penis sacros canones lizencia de su prelado. Y mas que le pertenezen, asi lo dixeron y otorgaron, firmaron de que fueron ttestigos Don Francisco Martinez, Don Francisco Fontan, presviteros, y Miguel Varela, vezino desta dicha ziudad, y de ttodo ello yo scrivano doi fee y de que conosco a los otorgantes y fiadores – Doctor Don Andres de Gondar – Francisco de Lens – Lucas Anttonio Ferro Cajaveiro – Clemente Anttonio Fernandez Sarela – Juan Anttonio de Barzia – Passo antte mi Joseph Anttonio de Neyra.

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1756, junio, 4. Santiago de Compostela
Contrato entre Andrés de Gondar, administrador del Colegio de Huérfanas, y José Gambino para la realización de  tres esculturas para el retablo de la iglesia.
Arquivo Histórico Diocesano de Santiago, Fondo General, Carpeta 471. Copia realizada en agosto de 1757. Transcripción del que esto escribe.

En la ziudad de Santtiago a quattro dias de el mes de Junio año de mil settecientos cinquentta y seis, por antte mi scrivano y ttestigos el señor Don Andres de Gondar, chantre dignidad y canonigo de esta Santa Appostolica Yglesia y administrador general de el Colegio de Donzellas Huerfanas de esta dicha ziudad, fundazion de el Ilustrisimo señor Don Juan de San Clemente, arzovispo y señor de ella ha sido, sus vienes, juros y renttas por nonbramiento en el echo por el Ilustrisimo Dean y Canonigo de dicha Santa Yglesia de la una parte; y de la otra Joseph Gambino, maestro escultor, vezino de esta dicha ciudad. Y dixeron que para el rettablo de la capilla maior de dicho Colegio de huerfanas, cuia fabrica está a cargo de Francisco de Lens, son necesarias tres ymagenes de bulto, la una de San Francisco, otra de San Joseph, y la otra del Santto Apostol, Señor Santiago, segun se hallan dibuxadas en ttres diseños que tienen presenttes. Y por hallarense convenimos en que las aiga de fabricar dicho Joseph Gambino por la canttidad de mil y ochozientos reales de vellon, hazen azerca de ello el conttratto de el ttenor siguiente: Que el zittado Joseph Gambino se obliga con su persona y vienes muebles y raizes pressentes y futuros de dar perfecttamente echas dichas tres ymagenes dentro de un año conttado desde oy dia de la fecha, las que han de ser de madera de castaño bravo y de piel mui lisa sin podredumbre ni carcoma alguna. Y ha de hacer a cada una de dichas ymagenes su plinto con sus medias cañas, y vien ayrosos de altor de media quarta, exzepto el de San Francisco, que ha de ttener una quarta de altto. Y esta ymagen ha de ser de alttor de ocho quarttas y media por corresponder a la caxa en que se ha de colocar como por la propozion que deve de mostrar desde avajo ariva. Y las otras dos ymagenes han de ttener de altura ocho quarttas. Y las ha de areglar a los tres diseños que lleva a su poder firmados suios y de dicho señor administrador rubricados con la rubrica de mi firma, mexorandolas entteramente en la madera y en expesial la pierna derecha de San Joseph por no estar nactural, haguencando las dichas ymagenes si pareciere conveniente a dicho señor administrador, las que han de ser vien travajadas tanto por delantte como por atras y sin echarles piezas mas de aquellas que sean necesarias para la perfecion de la obra. Y deliverandose el que se echen a las ymagenes de San Joseph y Santo Apostol ojos de christal les ha de costear dicho señor administrador, y solo el otorgante les ha de fixar con ttoda perfeccion. Y a unas y otras ymagenes les ha de poner unas laureolas de madera. Y luego que esté el retablo fenezido les ha de poner y asenptar en el cada una en el sitio correspondiente, para lo que han de servir las estadas, que estan de quenta del que hace dicho retablo sin por razon de ello, echura de las ymagenes, sus plintos y madera correspondiente llevar mas canttidad que los mil y ochozientos reales ni repettir otra cosa por via de engaño, thassa ni otro motivo de cuio derecho y acion y de qualquiera recurso de que pueda aprovecharse se apartta. Y de la referida anttes se le han de dar de prompto ochocientos reales, y los mil restanttes despues de concluidas las ymagenes con sus plintos y laureolas aregladas a los diseños. Y mas que aqui ba expresado precediendo primero reconozimiento por personas del artte y de buen gusto a sattisfazion del señor administrador, a cuio fin pondrá de manifiesto los expresados diseños y a uno y otro quien y consiente ser apremiados por todo rrigor. Y para maior seguridad y cunplimiento de lo a que ba obligado dijo dava y dio en dicha razon por sus fiadores a Francisco Lopez Noguerol y Joseph Perez, vezinos desta ciudad, los que hallandose pressentes y savedores de el rriesgo a que se exponen haziendo como hazen de deuda y causa agena suia propia, dijeron salian y salen para tales fiadores y se obligan con sus personas y vienes muebles y rayzes pressentes y futuros de que dicho Joseph Gambino, dentro del ttramo de un año contado desde oy, dará echas las tres ymagenes de San Francisco, San Joseph, y Santto Apostol con sus plintos y laureolas, segun y de la manera que ba obligado. Y en defectto los dos como sus fiadores lo haran y cumpliran sin escusa ni omision alguna a que consienten ser compelidos para todo rigor de derecho y via executoria. Y la misma obligazion haze el principal de rellenar y sacar a paz a sus fiadores, y que en alguna cosa para el, pagaren o las taren se la bolverá con las costas y daños que se les ocasionasen. Y dicho señor administrador tanvien obliga los vienes, juros y rentas del Colegio de que por su partte cunpliendo el zittado Joseph Gambino con lo a que va obligado le dará y pagará los dichos mil y ochozientos reales a los plazos que ban señalados, sin desquento ni omision alguna. Y cunpliendo con lo capitulado en conttado aora en pressencia de mi scrivano, la de los fiadores y ttestigos, le dio y entrego los ochozientos reales correspondientes al primer plazo en monedas de platta que contó a su satisfacion y llevo a su poder dicho Joseph Gambino, de cuia entrega y recivo que otorga a favor de dicho señor otorgante y dicho Colegio yo escrivano doi fee. Y en esta conformidad se han y quedan convenidas ambas parttes en orden a lo de que ba fecho menzion, y para su firmeza, execuzion y cunplimiento junttamentte con los fiadores dan todo su poder cunplido cada uno a los Jueces y Justicias de su fuero y jurisdicion a que se someten para que asi se lo hagan cunplir, pagar y guardar. Esta firmada de ttodas parttes, y authorizada de Don Joseph Anttonio de Neyra, escrivano de el Cavildo que dio fee de ella, como de la de el retablo.

El Colegio de Nosa Señora dos Remedios (Orfas) de Santiago de Compostela

Ubicado en Santiago de Compostela, el Colegio de Nosa Señora dos Remedios, o de Orfas (Huérfanas), surge por deseo expreso del arzobispo don Juan de Sanclemente (1534-1602). Su escritura de fundación fue otorgada el 23 de marzo de 1600, donde se dice que dicho colegio fue fundado para que “se recogiesen algunas doncellas pobres y de buena vida y costumbres y allí les enseñasen la Doctrina cristiana y otras labores de por casa, y les doctrinasen para que después de enseñadas pudiesen servir en casas honradas. Sanz del Castillo, en su Vida del Excmo. Señor Don Juan de San-Clemente y Torquemada, nos dice que el número de habitantes del Colegio debía de ser de “18 Señoras Huerfanas de Padre, ò Madre, oriundas de este Arzobispado”. Para su construcción, Sanclemente compró al Cabildo unas casas, y para el sostenimiento de la fundación, compró 169.500 juros situados en las alcabalas de la ciudad compostelana, entregando sus títulos al Cabildo para que se encargase de la conservación y administración del colegio. Su fundador, en testamento fechado a 30 de agosto de 1600, declara a este colegio como uno de sus universales herederos, y ordena que las dotes de las huérfanas no pasen de 100 ducados.
Planta del Colegio de Nosa Señora dos Remedios
La primera intervención importante en el Colegio de las Huérfanas es la edificación de su iglesia, para la cual se contrató al maestro de obras Melchor de Velasco Agüero ( 1669) el 22 de septiembre de 1664 por 800 ducados, quien debía tener terminadas las obras en dos años.
Bóveda de cañón
Cúpula
El resultado es una iglesia de planta de cruz latina de una sola nave, cabecera rectangular y crucero poco pronunciado, dejando de lado la hasta entonces muy utilizada planta vignolesca de cabecera semicircular y capillas comunicadas entre sí. Velasco dispone también una sacristía a cada lado. El interior se caracteriza por su sobriedad y simplicidad ornamental, que contrasta con el ornato que el canónigo fabriquero José de Vega y Verdugo propone para la catedral compostelana. El maestro trasmerano articula el espacio interior mediante pilastras de orden toscano y fuste de festón vertical rehundido. La bóveda de cañón que cubre la obra repite, en sus arcos fajones, los citados elementos, añadiéndose a dicha bóveda lunetos para la apertura de ventanas rectangulares. En el crucero se levanta una cúpula de media naranja sobre pechinas, que se decora con triángulos lisos resaltados, y se corona con una linterna de anillo simple.
Fachada de la iglesia
La fachada de esta iglesia está dispuesta en chaflán con respecto a la calle, creando así una pequeña plaza que consigue un efecto sorpresa propio del urbanismo barroco. Al igual que en el interior, la fachada destaca por su simplicidad. Consta de un frente rectangular desnudo, enmarcado por dos enormes pilastras de orden toscano. En su centro se dispone la portada, que podemos dividir en tres niveles. En el primer nivel tenemos una puerta rectangular enmarcada por una moldura, en cuyos ángulos superiores forma orejeras; encima de esta puerta se disponen dos ménsulas que sostienen un pronunciado dintel. Sobre éste observamos una ventana cegada de marco similar al de la puerta, añadiéndose las volutas típicas del barroco gallego a ambos lados, constituyendo así un segundo nivel. Estos dos primeros niveles están enmarcados por dos grandes pilastras salientes de orden dórico y fuste rehundido, a las que se pegan dos columnas también dóricas sobre retropilastras, todo sostenido por altos pedestales. Estas pilastras y columnas soportan un entablamento recortado y denticulado, que da paso al último nivel: un frontón triangular partido, con una acrótera en forma de bellota con anillo ecuatorial en cada extremo, y en el centro el escudo del fundador, el arzobispo Juan de Sanclemente.
En 1698, a pesar del poco tiempo transcurrido desde su construcción, la iglesia de las Huérfanas amenazaba ruina, por lo que se contrató, para su reedificación, al maestro de obras Fray Gabriel de Casas (1709) el 4 de marzo del citado año. Este arquitecto tenía que atenerse estrictamente a las nueve cláusulas de su contrato donde se le indicaba los lugares donde exclusivamente debía intervenir, entre ellas: “que hes la bobeda della que se ha de desazer desde la pared de la fachada y delanttera astta el arco de las pichinas primeras… la pared de un lado y de otro todo lo que coxe dicha boveda y ansi mismo la cornisa para elexir dos repisas en cada lado las quales han de rezivir dos arcos… de canteria. La 2.ª que dicha bobeda, que hestta repartida en dos aristas, se ha de repartir en tres lunetas y en cada una ha de llevar su ventana de cantería”. Recibió Gabriel de Casas por este trabajo 3.000 reales en enero de 1699.

Ya en el siglo XVIII nos encontramos con el mecenazgo del arzobispo Antonio de Monroy (1634-1715) sobre el Colegio de Huérfanas, quien en 1706 impuso al mismo las disposiciones sobre clausura propias de los conventos. La gran intervención en este Colegio bajo el mecenazgo de Monroy fue la realizada por Fernando de Casas y Novoa (1670-1750). Este arquitecto fue contratado el 6 de noviembre de 1714 por el deán Francisco Verdugo, en nombre del citado arzobispo, encargándose de la realización de la fachada principal, “la fabrica de un nuevo campanario en la forma que le pareciese mas combeniente” y otras obras como “el primero y segundo piso de lo que corresponde a la enfermeria de bovidillas de buena madera de castaño, las quales han de ser estofadas con buena argamaza de cal, y asi mesmo ha de acer el pisso del corredor del patio, que ace en dicha enfermeria y el fayado de buena madera de castaño labrada, y barrotes embevidos”. Estas obras debía de tenerlas finalizadas Casas en diciembre de 1715.
La fachada principal consta de tres plantas separadas por un listel, de carácter horizontal, y está rematada por una cornisa de vuelo pronunciado. A lo largo de esta fachada se abren ventanas rectangulares enmarcadas con orejeras en sus esquinas; y dos puertas, la principal, que comentaremos a continuación, y la de Carros, muy sencilla.
Portada de la fachada principal
La portada principal se puede dividir en dos cuerpos. En el nivel inferior se abre la puerta, enmarcada con una gruesa moldura con orejeras, y adornada en su clave con una especie de ménsula con extremos enroscados a modo de pergamino. Esta puerta está flanqueada por dos pilastras cajeadas de orden toscano, colocadas sobre pilares, que sostienen un entablamento muy decorado, cuyo friso se ornamenta con mútilos terminados en placa en sustitución de los triglifos. Este motivo tiene sus antecedentes inmediatos, como señala Ríos Miramontes en su obra Aportaciones al barroco gallego, en la fachada del Colegio de San Clemente, de Ginés Martínez, en el proyecto de tabernáculo de la catedral compostelana, de Vega y Verdugo, y en el cierre del cimborrio de dicha catedral, de Peña de Toro. A continuación está la cornisa, muy volada, generando contrastes lumínicos, que da paso al segundo cuerpo. Éste está presidido por una hornacina con la figura de la Asunción. Dicha hornacina presenta bóveda de casetones realzados, pilastras cajeadas que sujetan un arco moldurado con hoja de acanto a modo de clave, y vidriera al fondo.
Asunción
La imagen de la Asunción, salida probablemente del taller de Miguel de Romay, es soportada por una peana que presenta tres cabezas de querubines, sobre las que se alza la Virgen coronada y en actitud orante, cubierta con un manto que genera pliegues. En 1867 esta imagen se pintó de blanco y dorado, segundo el gusto de la época, quedando todavía restos de pintura.
La hornacina se enmarca por dos pilastras cajeadas de orden corintio, que sujetan un friso corrido de ornamentación vegetal. Estas pilastras están flanqueadas a su vez por las típicas volutas barrocas y por decoración de sartas de frutas. A los lados de este segundo nivel se encuentran, sobre pedestales, los escudos de los arzobispos Juan de Sanclemente, el fundador, y Antonio de Monroy, su reedificador. Corona esta portada un frontón curvo partido que da cobijo a una cartela ovalada con la siguiente inscripción: “EL YLLMO SE DN FRAY ANTONIO DE MOROY ARBPOS Y SE DE ISTA CVD MDO REEDIFICAR A SUS EXPENSAS ESTE CLEGIO PA RECOGIMENTO Y EDUCAO D DZELLAS HUERFANAS D ESTE REINO AÑO 1715”.
Campanario
La torre-campanario se alza entre la fachada de la iglesia y la del Colegio, convirtiéndose en el elemento de enlace entre ambas. Se pueden adivinar dos influencias en Casas para su construcción: por un lado la torre del Reloj, de Domingo de Andrade, y por otro el campanario de San Fiz de Solovio, realizado por Simón Rodríguez poco antes, en 1713. Este campanario consta de dos cuerpos. El primero es de planta cuadrada, abierto en sus cuatro lados mediante arcos de medio punto para alojar las campanas. Estos arcos están sostenidos por pilastras toscanas de fuste liso, que se apoyan sobre un antepecho decorado en su centro y extremos por ménsulas en forma de placas. Estos vanos están flanqueados por pilastras cajeadas de festón rehundido, que sostienen un entablamento decorado por placas que sobrepasan el espacio del mismo, y que se corresponden con las placas situadas bajo el antepecho de los vanos. A continuación está una cornisa muy volada, con acróteras dobles terminadas en bola en las esquinas, que da paso al segundo cuerpo. Este presenta planta octogonal, con decoración de placas en todos lados, flanqueados por pilastras lisas, sosteniendo un entablamento que da paso a una cornisa quebrada y terminada en pináculos de bola. Remata el conjunto una cúpula sobre tambor circular con plementería decorada por fajas, y una linterna coronada por un cupulín terminado en pináculo. Este campanario sirvió de ensayo para Fernando de Casas para el remate de la torre de las Campanas de la catedral de Santiago.

La iglesia gótica de San Salvador de Cines

En el ayuntamiento de Oza dos Ríos, provincia de A Coruña, se halla la antigua iglesia monástica benedictina de San Salvador de Cines, que en la actualidad funciona como parroquial bajo la advocación de San Nicolás. El topónimo “Cines” proviene del latín “cinis”, que significa “ceniza” o “difunto”; teniendo en cuenta la proximidad de un castro, no sería descartable el hecho de que en este lugar se realizase algún tipo de ritual precristiano.
Breve historia de la abadía de San Salvador de Cines
Los orígenes de esta abadía se remontan a la década de los 80 del siglo IX, cuando el noble Aloito y su esposa fundaron un monasterio familiar dúplice bajo la advocación de San Salvador. Sus descendientes ejercieron la protección de este cenobio, donándole un considerable número de iglesias, aldeas e incluso el monasterio de Santa Eulalia de Espenuca, pasando éste a ser priorato de Cines el 26 de octubre de 1063. A finales del siglo XI, mediante uniones matrimoniales, el cenobio ciniense pasó a manos de la poderosa familia Traba. La relación entre esta familia y Cines tuvo su episodio más sonado en el pleito que enfrentó al conde Pedro Froilaz de Traba (1075-1128) con el abad ciniense Nuño a principios del siglo XII, en el que tuvo que mediar el papa Pascual II (1050-1118), y que se saldó con el fin de la presencia de la comunidad femenina; de este modo dejó Cines de ser dúplice. Unas décadas después, en 1178, el arzobispo compostelano Pedro Suárez de Deza (+ 1206) ordenó que los monasterios familiares dejasen de ser patrimonio de los herederos de los fundadores, aunque esto no impidió que los Traba siguieran manteniendo lazos con el cenobio ciniense.
A lo largo de la decimosegunda centuria la abadía debió adoptar la regla de San Benito. En una donación que Pelayo Munionis de Parada realiza a Cines y su abad Munio el 8 de marzo de 1201, el donante menciona como patronos del monasterio a “Domino Sancto Saluatori, et Sancte Marie Virgini, et Sancto Nicholas, sancto pater Benedicto”; esta última mención al “santo padre Benito” hace suponer que ya era benedictino. Esta escritura también confirma la existencia de reliquias de santos en Cines, al afirmar et omnibus sanctis quorum reliquie recondite sunt in monasterio Cinis”, lo que supondría una fuente de ingresos para el cenobio. Pero la primera mención clara de la pertenencia de la congregación ciniense a la orden benedictina se encuentra en una diligencia extendida al comienzo del traslado de las escrituras del monasterio, el 22 de abril de 1349, donde se lee “monasterio de Sant Saluador de Cinjs de la orden de Sant Benedicto”.
En algún momento de la década de los 60 del siglo XIV, un miembro de la familia Castro, tal vez Fernando de Castro (+ 1377) o su hermano Alvar Pérez de Castro (+ 1384), apoyó el levantamiento de una nueva iglesia para el monasterio benedictino de San Salvador de Cines. Entre finales de esa década y los primeros años de la siguiente, el conflicto entre los partidarios de Pedro I de Castilla (1334-1369) y su hermanastro Enrique de Trastamara (1333-1379) provocó la paralización de las obras, habiéndose edificado tan sólo la cabecera. Los Castro tomaron partido por Pedro I y, con la derrota de éste, el territorio brigantino pasó a estar bajo el control predominante de Fernán Pérez de Andrade “O Boo” (+ 1397), quien decidió concluir la iglesia del monasterio a petición de los monjes.
Uno de los más grandes males que sufrían los monasterios de la corona castellano-leonesa en la época bajomedieval era el de las encomiendas, que consistían en que un noble o caballero se autoproclamaba  encomendero o defensor de un dominio del monasterio a cambio de sus rendimientos económicos. San Salvador de Cines no fue una excepción, soportando los abusos señoriales a pesar de los mandatos reales condenándolos y protegiendo al cenobio promulgados por Juan I (1358-1390) el 28 de diciembre de 1380, Enrique III (1379-1406) el 6 de junio de 1401 y Enrique IV (1425-1474) el 19 de diciembre de 1460.
En 1486, los reyes Isabel I de Castilla (1451-1504) y Fernando II de Aragón y V de Castilla (1452-1516) viajaron a Galicia y, tras comprobar el estado decadente en el que se encontraban los monasterios gallegos, decidieron que hacía falta una reforma, solicitando la autorización pontificia. En 1494, el papa Alejandro VI (1431-1503) encarga a las Congregaciones de San Benito de Valladolid y de Poblet la reforma de los cenobios galaicos. Ésta fue comenzada en octubre de este año por fray Juan de San Juan de Luz, prior de San Benito de Valladolid y reformador general de la Congregación, quien el 6 de noviembre tomó posesión de Cines en nombre de dicha congregación. Durante los primeros años del siglo XVI San Salvador de Cines seguió funcionando como abadía, hasta que el 12 de abril de 1518 el papa León X (1475-1521) decreta la anexión de Cines al monasterio de San Martín Pinario, finalizando su historia como abadía, al convertirse en priorato del cenobio compostelano. En 1836, a raíz de la Desamortización propiciada por el ministro Juan Álvarez Mendizábal (1790-1853), el priorato se transformó en iglesia parroquial bajo la advocación de San Nicolás, y como tal ha continuado y continúa ejerciendo en la actualidad.

La iglesia gótica
Como ya se apuntó anteriormente, en el último tercio del siglo XIV se lleva a cabo el levantamiento de una nueva iglesia para el monasterio ciniense.
Planta y distribución de
talleres y representaciones
El resultado es una iglesia de tipo gótico basilical o monástico, de planta basilical de tres naves, la central más ancha, dividida a su vez en tres tramos, acusándose en planta el tramo equivalente al transepto, y en alzado el tramo inmediato a la capilla mayor, dando lugar a un cimborio, influencia de San Francisco de Betanzos. La cabecera está constituida por tres ábsides poligonales, el central heptagonal y los laterales pentagonales. En la cubierta de los tres ábsides se emplean bóvedas nervadas de abanico con ocho nervios de perfil triangular sostenidos por baquetones en la capilla mayor, y seis de perfil rectangular en las laterales, descansando en columnas acodilladas. La capilla central recuerda a la también iglesia monasterial benedictina de San Pedro de Soandres. En el tramo de naves se utiliza la armadura de madera a dos aguas, mientras que en el cimborrio esta armadura es a cuatro vertientes.
Los pilares se disponen sobre basamentos cilíndricos decorados con colgantes, a los que se añaden en cada frente una semicolumna que sostiene los arcos y columnillas intermedias soportando las dobladuras de los mismos; todos estos arcos presentan perfil apuntado y parten de una misma altura, así se hallan en las vecinas iglesias de Santa María do Azougue y Santiago de Betanzos. Idénticas características decorativas presentan los arcos de ingreso a las capillas laterales de la cabecera, los cuales descansan en una semicolumna a cada lado. En el caso del arco triunfal de acceso a la capilla mayor, presenta una moldura más acentuada, con las aristas achaflanadas y tres semicolumnas de apoyo en cada lado. Cada uno de los cuatro pilares presenta una ménsula moldurada orientada a la nave central, sobre las que estaría asentada una tribuna de madera, desaparecida en la actualidad.
Nave central vista desde el ábside
La sección de los arcos de las naves laterales está constituída por una semicolumna y dos semicolumnillas a cada lado. Este haz, en los muros Sur y Oeste, descansa en un cul-à-lamp que  presenta forma de cabeza humana, solución que también se encuentra en el tramo de crucero de San Francisco de Betanzos, si bien en el muro Oeste el deterioro ha ocultado su antropomorfología. Este elemento es característico de las construcciones del Cister.
Sobre los tres arcos de acceso a las capillas absidiales se abren rosetones polilobulados, siendo más elaborado el situado sobre el arco triunfal, constituido por un vano trilobulado en torno al que se abren otros seis a modo de pétalos.
Zócalo decorativo
Arco triunfal a la capilla mayor
Tres escalones dan acceso a la capilla mayor, enmarcados por los pilares que sustentan el arco triunfal, los cuales se diferencian de los de las naves en que, en los lados que dan hacia éstas, presentan cuatro semicolumnillas en lugar de una. Destaca la presencia en dichos pilares del escudo de la familia Castro. Ya en el interior del ábside principal se halla un zócalo decorativo constituido por arcos ciegos apuntados que dan cobijo a otros trilobulados también cegados. Este elemento decorativo, cuyo origen debe rastrearse en la cabecera gótica de la catedral compostelana, fue difundido a través de obras mendicantes, como en la capilla mayor de Santo Domingo de Bonaval. A ambos lados, flanqueando el actual retablo, se disponen unas pequeñas hornacinas. La capilla principal se comunica con las laterales mediante sendos vanos semicirculares.
En la capilla mayor son tres los ventanales abiertos, construidos por arcos apuntados amainelados, dando lugar a otros arcos menores, abriéndose un óculo en la enjuta. En los ábsides laterales el número de ventanales se reduce a dos, en este caso se trata de vanos semicirculares, como los que se abren en cada uno de los tres tramos en que se dividen los muros Norte y Sur, si bien éstos son de menor luz, y probablemente se traten de añadidos posteriores como otra ventana de similares características que se halla al lado de la puerta Sur.

En la elaboración de la decoración escultórica intervienen al menos cuatro talleres. El primero de ellos trabaja en la cabecera; el segundo en la nave Norte, taller brigantino que interviene también en Santa María do Azougue, San Francisco y Santiago de Betanzos; el tercer taller, más arcaizante, trabaja en la nave Sur, además de en Santiago de Betanzos; por último, está el taller que interviene en los capiteles sobre cul-à-lamp del muro occidental y muy probablemente en la portada occidental, y que también trabaja en la portada Norte de Santa María do Azougue y en la portada principal de San Antón de Mántaras.
Psicomaquia
A nivel iconográfico destaca sobre todo la representación, en el capitel del lado del Evangelio del arco triunfal, de una Psicomaquia o batalla interior del alma, único ejemplar conocido en el arte medieval gallego. En este caso se trata de dos parejas formadas cada una por un Vicio, representado por un animal (jabalí y león), y una Virtud, figurada en féminas armadas con espada y escudo de los Castro. Probablemente sean la Paciencia contra la Ira y la Humildad contra la Soberbia. Otros temas destacables son Cristo descorriendo el velo de la Antigua Ley flanqueado por apóstoles, en el pilar Norte inmediato a la cabecera; un martirio en el pilar Sudeste; y la presencia de tres Anunciaciones, tema típico en las construcciones promovidas por Fernán Pérez de Andrade “O Boo”.
Cristo descorriendo el velo de la Antigua Ley
Anunciación situada en el muro Norte
Tímpano de la fachada occidental
Fachada occidental
En cuanto al exterior, la fachada occidental sigue el modelo románico de distribución en tres calles, correspondientes a las tres naves, mediante contrafuertes. El tímpano de la portada, albergado por tres arquivoltas decoradas con hojas cuadrifolias y puntas de diamante y rodeadas por decoración de sogueado, presenta a Cristo Salvador flanqueado por San Benito y San Nicolás, conjunto elevado sobre un cimacio moldurado que sostienen cuatro columnas, en cuyos capiteles aparecen de nuevo una Anunciación y decoración de dragones, símbolos del Mal. Se podría argumentar, entonces, que en estos cuatro capiteles lo que se quiere representar es el triunfo del Bien sobre el Mal a través de la Anunciación, redentora del Pecado Original, que culmina con el Cristo triunfante del tímpano. En el nivel superior se abre un rosetón, circundado por decoración de hojas de acanto, a su vez rodeada por hojas de punta de diamante, con un sogueado cobijando el conjunto, junto al que se dispone el escudo de los Andrade. Culmina la fachada un hastial sobre el que se dispone la antefija en forma de jabalí con una cruz florenzada, ocupando este animal el lugar habitualmente reservado para el cordero; el jabalí es la marca personal que Fernán Pérez de Andrade “O Boo” dejaba sobre las iglesias que promovía. En la esquina Norte se dispone la torre-campanario, que parece ser un añadido del siglo XVI.
Tímpano de la fachada Norte
La fachada Norte se divide también en dos niveles, y presenta contrafuertes dispuestos de modo que desde el exterior se adivina la disposición interna en tres tramos. Bajo la cornisa se sitúan un total de veintidós canecillos. El tímpano presenta un tema típico del gótico gallego, la Epifanía o Adoración de los magos, que simboliza el comienzo de la fe cristiana, pues en esta representación se busca manifestar la divinidad de Cristo y su reconocimiento por los gentiles ante los que Jesús se muestra como Mesías universal. Rodean el tímpano tres arquivoltas apuntadas lisas, que son a su vez albergadas por una decoración de sogueado. De nuevo el cimacio es sostenido por cuatro columnas, pero en este caso sus capiteles están demasiado deteriorados como para permitir una identificación de los temas.
Fachada Sur

En la fachada Sur también se intuye la disposición interior en tres tramos. El muro se refuerza con tres contrafuertes, pues en el lugar que debería estar el cuarto se encuentra el arranque de un muro que podría corresponder al antiguo claustro. En el tramo inmediato a la cabecera se abre una puerta albergada por un arco de medio punto sin decoración alguna, centrándose ésta en los veintitrés canecillos que adornan la cornisa, donde destacan dos representaciones de la Lujuria.
Ábside central
La cabecera está dominada por el ábside central, de mayor altura que los laterales. En los ángulos de las tres capillas se disponen contrafuertes, que en el ábside principal tienen un remate escalonado. Una línea de imposta divide cada capilla en dos niveles, el inferior a modo de basamento, especialmente en los contrafuertes, y el superior albergando los ya mencionados ventanales. Culminan la cabecera canecillos bajo cornisa.
Para finalizar con el exterior hay que mencionar el cimborio, que se destaca en altura. Sólo los lados Norte y Sur presentan ornamentación de canecillos, pero sin duda lo más destacable es la presencia, en cada uno de dichos lados, de cuatro vanos tapiados con mampostería, lo que delata que originalmente el templo gozaba de una iluminación cenital en el transepto. Se disponen diez canecillos por cada uno de los citados lados.


Arco de ingreso a la capilla funeraria

A principios del siglo XV se abrió una capilla funeraria en el tramo inmediato a la cabecera del muro Norte. Presenta planta rectangular y se cubre con bóveda de crucería, cuyos nervios descansan en cuatro columnas acodilladas dispuestas una en cada esquina. Fue realizada por el mismo taller que se ocupó de las capillas rectangulares que flanquean el ábside principal de San Francisco de Betanzos y de la capilla funeraria rectangular de Santiago de la misma localidad. Se accede a esta capilla a través de un gran arco apuntado, sostenido por dobles columnas a cada lado, las cuales sostienen un capitel historiado. En el situado al Este aparece otra vez una Anunciación, alusión a la Redención, y en el occidental dos arpías o aves-sirena con las colas entrelazadas y dos aves picando una hoja, aludiendo tal vez a la elevación y trascendencia. 
Anunciación
Montero con lebreles
En su interior destacan los dos capiteles del lado Este, en los que se desarrolla una escena de cacería. En uno de los capiteles aparece un montero sujetando a dos lebreles mientras toca la bocina, rodeado de vegetación; en el otro se muestran una pareja de jabalís y otra de perdices, animales típicos de caza. Esta temática es típica de la clase nobiliaria. En el muro Norte se abren dos arcosolios apuntados, que albergarían unos sepulcros ahora desaparecidos. En el lado Este se dispone una ventana amainelada de arco apuntado que alberga dos arquillos y un óculo lobulados.
Este templo fue declarado Monumento Histórico Artístico el 27 de marzo de 1981 por Real Decreto, haciéndose efectivo en el BOE del 6 de junio de 1981. En 1983 y 1992 se llevaron a cabo obras de restauración en la iglesia.

[Este artículo es un resumen de la tesina "San Salvador de Cines en el contexto del gótico gallego", realizada por quien esto escribe y defendida públicamente el 23 de mayo de 2006]