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La tabla Bardi de la iglesia de Santa Croce de Florencia

La tabla Bardi es una obra anónima conservada en la capilla de la familia Bardi, ubicada en la iglesia de Santa Croce de Florencia. En ella, en torno a una representación de San Francisco bendiciendo, se disponen veinte escenas relativas a la vida del santo, constituyendo todo el conjunto una de las primeras manifestaciones de la iconografía franciscana.
Mientras que Judith Stein, en su artículo "Dating the Bardi St. Francis Master Dossal: Text and Image", defiende que las fuentes para la tabla Bardi son dos obras de Tommaso da Celano, la Vita prima (c. 1228) y el Trattato dei miracoli (c. 1250-1253), Chiara Frugoni, en el artículo “Francesco un’altra storia”, sostiene que únicamente la primera fue empleada para la iconografía de la obra. Esta afirmación queda demostrada por la presencia en la tabla de los episodios del rescate de la oveja, la liberación de los dos corderos y el naufragio evitado, pues estos tres capítulos de la vida del santo son narrados tan sólo en una ocasión, por Tommaso da Celano en la mencionada Vita prima.
En cuanto a la datación, Frugoni propone el año 1243, anterior al Trattato dei miracoli y contemporánea de los Sermones Dominicales de San Antonio, frente a las fechas 1254-1257 manejadas por Stein.
La Vita prima es la primera biografía de Francisco, recogiendo las voces de los primeros compañeros del santo, y refleja la idea de fidelidad a la Regla franciscana, encontrándose de este modo en el ámbito de los llamados celantes o espirituales. Este espíritu rigorista es el que se ve reflejado en la tabla Bardi.
Partiendo siempre de lo expuesto por Frugoni, las ideas que se pretenden transmitir mediante esta pieza son cuatro: la santidad de Francisco, la aprobación de la jerarquía eclesiástica a las acciones del santo, la equiparación de Francisco con los apóstoles, y la asimilación Francisco-Cristo.
La santidad de Francisco se manifiesta en dos elementos, el amor al prójimo y la comprensión del sufrimiento y del dolor. El amor del santo es hacia todas las criaturas; así se demuestra en los episodios del rescate de la oveja, la liberación de los dos corderos y de la predicación a los pájaros, siendo también el dominio sobre las criaturas irracionales una manifestación de santidad. Francisco comprende el dolor porque él también ha sufrido; muestra de ello son las escenas de la liberación de la prisión y de la renuncia extrema. Esta comprensión lleva al santo a ponerse en el lugar de los que más sufren, los pobres (renuncia a los bienes, elección del hábito, desprecio de los bienes), y a ayudarlos cuando lo necesiten (cura de los leprosos).
En una época en la que el florecimiento de las herejías no era un hecho extraño, los franciscanos quieren demostrar que las acciones de Francisco estaban consentidas por la jerarquía eclesiástica. En la tabla Bardi, esta aprobación pontificia se muestra en tres escenas. La primera de ellas es la de Francisco revestido por la cruz, en la que aparece un obispo como prueba del beneplácito eclesiástico. La más importante en este sentido es la escena de la aprobación de la Regla, en la que el papa Inocencio III concede al santo la facultad de predicar. A continuación se dispone el belén de Greccio, remarcando la estrecha relación del permiso papal a la iniciativa de Francisco, mostrando el respeto del santo al clero, pues se coloca al sacerdote en un lugar destacado, en un nivel más elevado que el santo de Asís.
La consideración de Francisco como un nuevo apóstol se revela también en esta obra. De la misma manera que los apóstoles lo abandonan todo para seguir a Cristo, Francisco deja su familia para pasar a otra, la de la Iglesia (renuncia a los bienes). Para esta nueva vida era necesaria una nueva vestimenta. Si los evangelios prescriben una sola túnica para los apóstoles, el santo elige una muy simple y sustituye el cinturón de cuero por una cuerda (elección del hábito). Los apóstoles viajaron por el mundo predicando la palabra de Dios e intentando convertir a los paganos, afrontando el riesgo de ser martirizados; lo mismo hace Francisco (el sermón al sultán).
Por último, está la controvertida idea de la asimilación de Francisco a Cristo. Así, del mismo modo que Cristo rescata al Hombre del pecado original movido por su amor y caridad, Francisco libera a la oveja del rebaño de cabras y chivos. De hecho, una serie de escenas de la tabla Bardi se podrían parangonar con episodios cristológicos:
- Francisco necesitó a su madre para ser liberado de la prisión (o columna) e iniciar así su nueva vida; Dios necesitó a María para encarnarse.
- Francisco comenzó su predicación tras ser aprobada su Regla por el papa, del mismo modo que Jesús tras ser bautizado en el Jordán.
- En la renuncia extrema, Francisco está desnudo y atado a una columna, como Cristo en su flagelación.
- Para conocer la voluntad divina, Francisco va a orar al monte Alvernia, como había hecho Cristo en el monte de los Olivos. El santo recibe en el monte los estigmas, que anticipan los dolores que le aguardan, al igual que Jesús suda sangre previendo su Pasión.
- Francisco se aparece a sus discípulos en Arlés, como Cristo, en forma de Espíritu Santo, se mostró a los suyos en Pentecostés.
- En la representación de la curación de los leprosos, el esquema seguido es el de Jesús lavando los pies a sus discípulos.
- En El naufragio evitado, Francisco multiplica la comida para socorrer a los marineros, hecho fácilmente asimilable a la multiplicación de los panes y los peces. En esta misma escena, el santo muestra su dominio sobre las aguas, al igual que Cristo.
- Francisco cura al paralítico Bartolomeo de Narni, igual que Jesús curó a un paralítico (Juan 5, 1-9).
Con esta asimilación Francisco-Cristo surge una duda: ¿Se toma la vida de Cristo como modelo para la de Francisco, o se considera al santo como el Nuevo Cristo?
Buenaventura consideraba a Francisco como otro Cristo. Sin embargo, no hay que olvidar que la fuente seguida para la tabla Bardi es la Vita prima de Tommaso da Celano, quien, en el episodio de la estigmatización, quiere resaltar la adhesión de Francisco al modelo de vida propuesto por Cristo. Por tanto, la asimilación Francisco-Cristo presente en la tabla Bardi se puede entender como Francisco imitador del modelo cristológico. Apoyando esta afirmación hay dos aspectos. Por un lado, se muestra a Francisco con las palmas de las manos cerradas, ocultando los estigmas (aparición en Arlés); por otro, parece haber cierta incomodidad por parte del artista a la hora de representar los milagros de la canonización (los milagros en la tumba). Se quiere atenuar el poder taumatúrgico y la sensación de santidad inalcanzable, algo que no se haría en el caso de pretender mostrar a Francisco como el novus Christus.

Introducción a la cerámica hispanomusulmana

Dicen los expertos que la cerámica, es decir, el arte de fabricar vasijas y otros objetos de barro, de todas clases y calidades, es el más perfecto de la civilización islámica. El artesano musulmán encontró en la arcilla cocida la materia ideal para transformar un objeto de uso diario en una excusa para experimentar nuevas técnicas y procedimientos, así como para dejar libre su fantasía ornamental. Mientras que en las civilizaciones orientales el vacío fue más importante que la piel de barro que lo conforma, para los musulmanes esa superficie se convirtió en una de las manifestaciones más claras de su habilidad artística.
En los objetos de cerámica cabe distinguir tres aspectos complementarios y autónomos: el más aparente de ellos será el de la propia figura de la pieza; el segundo se refiere a la temática de su decoración; y finalmente está el aspecto técnico, es decir, el tipo de barro empleado, el carácter gráfico o plástico de la decoración, el material de ésta, el vedrío o sustancia destinada a impermeabilizar y a dar brillo y el tipo y número de cochuras que se le dieran a la pieza.
En la cerámica, como en otras artes, los musulmanes continuaron tradiciones preislámicas. Durante la época omeya y el primer siglo abbasí, la cerámica musulmana dispuso tanto de las obras de tradición grecorromana como de origen persa. En estos primeros tiempos del Islam, en los que la funcionalidad privaba sobre cualquier otro tipo de criterio, se fabricaron piezas sin vidriar, con decoración plástica añadida realizada con moldes, superpuesta con gruesos cordones o fruto del estriamiento de la arcilla. Además de este tipo de cerámica estampillada o borbotina, conocida con el nombre genérico de cerámica de Samarra, también fue frecuente la cerámica barnizada de verde o azul brillante, cuyas formas eran más austeras que las de Samarra. En las zonas de dominación islámica, estos tipos fueron enriquecidos en el transcurrir de los tiempos por la influencia de la cerámica china, lo cual se manifestó sobre todo en la adopción de la técnica del esgrafiado.
En Al-Andalus, la cultura cerámica musulmana llegó por mediación del Magreb, a través de las relaciones del califato cordobés con el de Bagdad, e incluso a través de las relaciones comerciales con Egipto. Las ciudades de Al-Andalus se conviertieron en importantes centros de producción y exportación, y a través de ellas la cerámica musulmana andalusí se difundió por todo el Occidente europeo.

Tipologías
Las distintas formas de la cerámica hispanomusulmana se pueden agrupar en:
Ataifor de la loza de Elvira (SS. XI-XII)
Museo Arqueológico y Etnológico de Granada
Formas abiertas. Aquellas piezas cuyo diámetro de boca es superior, igual o ligeramente inferior al diámetro máximo del cuerpo. Es el caso del alcadafe (objeto de uso múltiple de gran tamaño, de base plana, cuerpo troncocónico invertido de paredes gruesas y boca amplia con borde recto engrosado al exterior); el ataifor (vajilla de mesa de boca amplia, con un diámetro superior a los veinte centímetros, paredes altas y pie anular); la cazuela (destinada a la preparación de alimentos a fuego lento, es una pieza de base plana o ligeramente convexa, muy ancha, cuerpo de paredes curvas con asas o muñones y boca amplia con borde recto); y la jofaina (vajilla de mesa de características morfológicas análogas a los ataifores, aunque de dimensiones más reducidas).
Formas cerradas. Aquellas piezas cuyo diámetro de boca es inferior al diámetro máximo del cuerpo. Pertenecen a este tipo la botella; el cántaro (de gran tamaño, de base plana, cuerpo de paredes gruesas, y dos asas verticales; forma parte de la vajilla para almacenamiento, transporte y conservación de productos sólidos y líquidos); la jarrita (vajilla de mesa de pie anular y dos asas verticales del cuello a la panza); el jarro (vaso escanciador definido por el asa única y el pitorro; dentro de esta forma se incluyen las vasijas zoomorfas, recipientes muy característicos del arte popular islámico y frecuentes en el ajuar doméstico musulmán); la olla (vajilla de cocina de base convexa, cuerpo globular o abombado, cuello cilíndrico, borde recto o exvasado y dos asas o muñones); la orza (pequeño recipiente destinado al almacenamiento, transporte y conservación de toda clase de condimento de mesa o cocina; es de base plana o anular y cuerpo bitroncocónico o globular); y la tinaja (para el almacenamiento de líquidos o granos o bien depósito para agua o aceite; otra función secundaria pudo ser la de recipiente de transporte, como por ejemplo de otros útiles de cerámica).
Jarro (S. XI)
Museo Arqueológico de Jeréz
Orza de los leones (SS. XI-XII)
Museo de Málaga
Otras formas. Son el candil (que presentan como elementos comunes la cazoleta para depósito del combustible, la piquera larga donde va alojada la mecha, el gollete para la alimentación de la cazoleta y el asa dorsal que permite el transporte del recipiente); la pipa para fumar hachís; y la tapadera.
Candil
Técnicas decorativas
Las principales técnicas decorativas de la cerámica hispanomusulmana son las siguientes:
Cuerda seca. Decoración de espacios circunscritos trazados con grasa o manganeso impuro y rellenados con colores esmaltados o con fundentes, en la que después de la cocción queda mate negruzco el trazo de manganeso o grasos y brillantes los colores esmaltados. Esta técnica puede ser de dos tipos: cuerda seca total, cuando la decoración ocupa toda la superficie de la pieza, y cuerda seca parcial, cuando la decoración ocupa parte de la superficie, dejando el resto bizcochada o decorada con otra técnica complementaria.
Decoración incisa. Se obtiene al sacar el engobe [mezcla de tierra y agua aplicada sobre la pieza para cubrir su color y decorarla] o bien el color que se ha aplicado al recipiente con una pluma, punzón, espátula o cuchillo, o bien hendiendo el barro, antes de cocerlo.
Decoración impresa o estampillada. Se denomina así por la presencia de motivos impresos hechos con matriz o estampilla. Aparece asociada a grandes tinajas, artesas y brocales de pozo. Esta decoración alterna motivos epigráficos, vegetales y geométricos.
Decoración pintada. Es la aplicada a pincel o por impresión digital sobre al barro fresco o sobre una capa de engobe, antes de la única cochura. La decoración es, por lo general, monócroma, realizada con óxidos de hierro y manganeso.
Dorado o reflejo pintado. Imitación de los reflejos del oro mediante la aleación de plata, cinabrio, sulfato de cobre, óxido de hierro y azufre; aplicado disuelto en vinagre, sobre la pieza vidriada o esmaltada, ya vitrificada, y tras la tercera cocción de la pieza, con mucho humo y menos fuego, queda adherida a la cubierta; teniendo que refregarla para sacar la corteza que se forma y que aparezca el dorado. El color del dorado varía según el humo que recibe la pieza dentro del horno.
Esgrafiado. Decoración que consiste en trabajar sobre una superficie enlucida levantando su primera capa de acuerdo con un dibujo previo, de modo que se consiga la presencia de dos colores o tonos, el del fondo, que no se levanta, y el de la primera capa, en los lugares en que no se ha esgrafiado. A veces, las capas de enlucido son varias para conseguir policromía.
Esmalte blanco o barniz estannífero. Cubierta aplicada a la obra de tierra cocida, por sumersión o vertimiento de una mezcladura de estaño, plomo, arena, sal y agua; obtenida mediante la fusión de los dos metales y luego otra añadiendo la arena y sal, todo bien molido y mezclado con agua. Sobre esta cubierta, en crudo, se decoraba con los óxidos metálicos con fundente, que después de la segunda cochura de la pieza o azulejo destacaban sobre el fondo, más o menos blanco. También se empleaba como fundente de algunos óxidos metálicos.
Técnica mixta esgrafiado-cuerda seca parcial. Procedimiento ornamental que incluye, en un mismo vaso, motivos a base de vedrío circunscrito por una línea de pintura de manganeso, con otros trazados con punzón sobre la misma pintura.
Vidriado transparente, vedrío o barniz plúmbeo. Composición de plomo, arena y sal común, fundido y bien molido, que mezclado con agua se aplica, por sumersión o vertimiento, a la obra de tierra oreada, con decoración o sin ella, antes de la única cochura, proporcionándole al vidriarse brillo y gran transparencia, así como impermeabilización. Incorporándole un óxido metálico, queda colorido. Se empleó también como fundente.

Evolución histórica
Según Luis María Llubiá, en su obra Cerámica medieval española, la historia de la cerámica hispanomusulmana se puede dividir en cuatro períodos, que corresponden a notables cambios históricos durante la dominación musulmana:
1) Invasión y dependencia de Oriente (711-912)
De este primer período no se conoce casi nada, debido a que la invasión fue llevada a cabo por ejércitos formados de guerreros pertenecientes a dos tribus árabes rivales (yemeníes y maadíes) y por beréberes del norte de África que estuvieron desde un principio en continua disputa entre sí. Al conseguir los musulmanes de la península Ibérica alguna independencia con el reconocimiento tácito de Bagdad y proclamarse emires independientes, que es lo que hizo Abd al-Rahman I (731-788), la población estuvo más asentada y tranquila.
La única noticia que se tiene de cerámica de esta época son las dovelas de barro cocido que se aprecian en algunos arcos de la mezquita de Córdoba, iniciada por Abd al-Rahman I en el año 785. Estas dovelas constituyen elementos decorativos por la diferencia de color.
2) Califato de Córdoba (912 a 1010-1031)
Durante este segundo período es cuando aparece gran cantidad y variedad de cerámica, que en esta época llegó a su máximo apogeo en la península. Su cerámica es abundante y variada, tanto en técnicas decorativas como en formas y decoraciones. En esta época se introduce el empleo de las técnicas decorativas del vidriado o barniz plúmbeo, de la cuerda seca y del dorado.
Aparecen gran variedad de formas, todas utilitarias, tanto para la clase pudiente como pobre, siendo para aquélla la decoración más selecta y elegante.
En cuanto a temas decorativos, hay tres motivos fundamentales que van a estar presentes en las etapas siguientes del arte hispanomusulmán: la decoración vegetal, la geométrica y la epigráfica. Dentro de la decoración vegetal destaca el tema de la flor de loto, símbolo de la vida eterna, y el florón de cuatro pétalos, formado por grandes pétalos dispuestos simétricamente alrededor de un cuadrángulo.
Decoración con flor de loto
En la decoración geométrica se encuentran temas como el sello de Salomón, formado por una estrella de seis puntas rematada con un pequeño punto, todo ello a su vez inscrito en un círculo, y el tema del Paraíso, representado por medio de una forma romboidal dividida en cuatro zonas mediante dos ejes formando una cruz. La epigrafía, como tema decorativo, adopta dos formas: como motivo central y único o acompañando a otros temas. También se dan, aunque en menor medida, temas zoomorfos y, más escasamente, antropomorfos.
Sello de Salomón
Decoración epigráfica
3) Reinos de taifas e imperios mogrebinos (1010 a 1085-1266)
Este período es el de la divulgación de la cerámica iniciada durante la época del califato de Córdoba, ya que en los nuevos reinos de taifas que surgieron por toda la península dominada por los musulmanes deberían querer imitar la que se empleaba en Madīnat al-Zahrā y algunas importantes ciudades del período califal. Las producciones de esta etapa son las más difíciles de precisar en su cronología, pues muchas de ellas perduran coetáneamente con las de dominación cristiana.
Se conservan pocos datos de la cerámica de los siglos XI al XIII. La loza dorada siguió fabricándose durante la dominación almorávide. La actividad de los alfares no debió de interrumpirse bajo los almohades, como prueba la supervivencia de esta técnica y su apogeo en los siglos XIV y XV.
La decoración cerámica parece haberse empleado tímidamente en los edificios almohades. En la Giralda, levantada entre 1184 y 1198, se reduce a unos discos negros, convexos, que resaltan en los tímpanos de los arcos decorativos situados sobre los balcones. Las albanegas de los ciegos que decoran los paños del segundo cuerpo de la torre del Oro de Sevilla, de entre 1220 y 1221, se cubrieron de alicatados compuestos por rombos, alternando blancos y verdes, a los que recuadran cintas del último color.
4) Reino nazarí o granadino (1238-1492)
Este período ha sido el menos estudiado; en cambio, sus piezas han sido las más divulgadas. El acrecentamiento del reino de Granada por la concentración en su territorio de gente de la Iberia reconquistada por los cristianos y la necesidad de incrementar su importante comercio de objetos de lujo, llevaron al auge extraordinario de las industrias artísticas en este período final del islamismo hispano.
Característica especial de la cerámica nazarí es la desproporción del gollete respecto del cuerpo de la vasija, extraordinariamente grande aquél y ensanchado hacia la boca.
La cerámica arquitectónica adquirió un espléndido desarrollo, enriqueciendo bóvedas, pavimentos y zócalos. Éstos últimos alcanzaron una gran importancia en la arquitectura nazarí. Son siempre alicatados, es decir, mosaicos de piezas monocromas. También destacan los azulejos, las solerías y las estelas sepulcrales.
Zócalo de La Alhambra
Las técnicas decorativas nazaríes que aparecen en las producciones cerámicas de los importantes centros alfareros de Almería, Granada y Málaga, son una perduración de las señaladas en taifas e imperios, con la excepción de las que empleaban el engobe, ya que en sustitución de éste se aplicó el esmalte o barniz estannífero, introducido por los alfareros malagueños, quienes también introdujeron de Oriente el color azul a base del óxido de cobalto, así como la aplicación del dorado sobre el blanco o bien combinado con el azul.

La iconografía de la Adoración de los Magos en la Edad Media

El tema de la Epifanía o Adoración de los Magos aparece representado ya desde época paleocristiana, siendo muy popular a lo largo de la Edad Media. Simboliza el comienzo de la Fe cristiana, pues en esta representación se busca manifestar la divinidad de Cristo y su reconocimiento por los gentiles ante los que Jesús se muestra como Mesías universal. Es esta la primera Teofanía, manifestación de Dios encarnado a los hombres, a la que seguirían el Bautismo de Cristo y las bodas de Canaa.
Adoración de los Magos del Codex Bruchsal (1220)
Las fuentes literarias para su elaboración iconográfica fueron el Evangelio de Mateo (c. 80) y evangelios apócrifos como el Protoevangelio de Santiago (siglo II), el Evangelio del Pseudo Mateo (siglo IV), el Evangelio Armenio de la Infancia (siglo VI), el Evangelio Árabe de la Infancia (siglo VII), y el Liber de Infantia Salvatoris (siglo IX).
Los personajes principales de este tema son la Virgen María con el Niño y los magos, apareciendo también con habitualidad José, si bien no es necesario para la interpretación de la escena, por lo que se le considera un personaje secundario.
Isis con Horus
La Virgen se muestra sedente y a menudo entronizada, siguiendo la iconografía imperial romana, siendo al mismo tiempo Theotokos y Sedes Sapientiae, con el Niño en su regazo. Este antiquísimo modelo iconográfico del hijo en el regazo de su madre está presente ya en los primeros testimonios arqueológicos proto-históricos de Mesopotamia, Egipto o la Creta minoica; temas paganos como Isis amamantando a Horus sirvieron de modelo a los primeros artistas cristianos. Siguiendo la exégesis patrística, lo que se contemplaría en presencia de María con el Niño es la imagen de la Iglesia o templum Dei. Pueden presentar un tamaño ligeramente mayor al resto de las figuras, marcando la superioridad jerárquica. El Niño suele aparecer representado ya con dos años, pues es a esa edad cuando los magos llegan a adorarle, según el capítulo XVI del apócrifo Evangelio del Pseudo-Mateo: “Después de transcurridos dos años, vinieron a Jerusalén unos magos procedentes del Oriente, trayendo consigo grandes dones”.
Epifanía en las catacumbas de los santos
Pedro y Marcelino, Roma (siglo IV)


Protagonistas principales son también los magos. La palabra “mago” proviene del persa mogu o maga, que significa astrólogo, y así eran considerados tanto en el Evangelio de Mateo como en los primeros apócrifos. Para destacar su dignidad, Tertuliano (c. 160-230) los consideró reyes en su obra Adversus Marcionem (c. 208), basándose en el capítulo 60, versículo 3, de Isaías ("Las naciones caminarán hacia tu luz y los reyes hacia la claridad de tu amanecer"), el versículo 30 del Salmo 68 (“A causa de tu Templo, que está en Jerusalén, los reyes te presentarán tributo”), y los versículos 10 y 11 del Salmo 72 (“Los reyes de Tarsís y las islas traerán tributo. Los reyes de Sabá y de Seba pagarán impuestos; todos los reyes se postrarán ante él, le servirán todas las naciones”). Así, mientras que en época paleocristiana y prerrománica se les representaba ataviados con el gorro frigio y pantalones anaxyrides, a la manera persa, poco a poco se fueron imponiendo los atributos regios como la corona y el manto. Pueden aparecer calzados con espuelas, alusión a su carácter de peregrinos.
Mosaicos de San Apolinar Nuovo,
Rávena (siglo VI)
No hay alusión alguna al número de magos en el Evangelio de Mateo ni en los primeros apócrifos, llegando a elevarse a 60 en algunas tradiciones orientales. Finalmente su número quedó establecido en tres, según Louis Réau en su Iconografía del arte cristiano, por razones bíblicas, litúrgicas y simbólicas. En primer lugar, en el evangelio mateíno se mencionan tres clases de regalos: oro, incienso y mirra, resultando sencillo el asignar un personaje a cada presente. En segundo lugar está la tradición de las supuestas reliquias de los magos, correspondientes a tres cuerpos, que en 1164 se trasladaron a la catedral de Köln, procedentes de San Eustorgio de Milán. Por último, está el carácter simbólico del número tres, que dará lugar a diversos significados: la Trinidad, las tres edades del hombre, los tres continentes conocidos (África, Asia y Europa), y las tres razas del mundo (descendientes de Sem, Cam y Jafet, los hijos de Noé). 
Bendicional de Regensburg
(c. 1030-1040)
Sus nombres se mencionan en el capítulo V del Evangelio Armenio de la Infancia: “Melkon, el primero, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios; y el tercero Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes”. En el Liber Pontificalis Ecclesiae Ravennatis, escrito por Andreas Agnellus de Rávena (c. 805-846) entre 830 y 846, aparecen ya como Melchior, Gaspar y Balthasar, y Jacobus de Voragine (c. 1230-1298), en su Legenda Aurea (c. 1265), afirma que se llamaban “en hebreo Apelio, Amerio y Damasco; en griego Gálgala, Malgalat y Sarathin; y en lengua latina, Gaspar, Balthasar y Melchior”. Respecto a sus edades, éstas quedan reflejadas en un pasaje de las Excerptiones Patrum, obra falsamente atribuida a Beda el Venerable, en el que se considera a Melchor el anciano de largas barba y cabellera canas (“senex et canus, barba prolixa et capillis”), Baltasar el hombre maduro y de piel oscura (“fuscus, integre barbatus”), si bien iconográficamente la representación de un rey negro es una moda impuesta a lo largo del siglo XV, y Gaspar el joven imberbe de tez blanca (“juvenis imberbis, rubicundus”).
Ábside de Santa María de Tahull (siglo XII)
Esta misma fuente informa que Melchor era el que llevaba el oro, Gaspar el incienso, y Baltasar la mirra. Sin embargo, el Evangelio Armenio de la Infancia hace una repartición distinta: Melchor la mirra, Gaspar el incienso y Baltasar el oro. Esas ofrendas, que los magos suelen presentar con las manos veladas en señal de respeto, se pueden interpretar de modo simbólico. Así, los Padres de la Iglesia interpretaron el oro como signum regis, aludiendo al carácter regio de Cristo; el incienso como signum Dei, referente a su divinidad; y la mirra como signum sepulturae, signo de su mortalidad y por tanto de su humanidad. Similar a esta interpretación es la que brinda Don Juan Manuel (1282-1348) en su Libro de los Estados (1330): “por el oro que ofreçieron se entendía que todo el mundo era en su poder, et la su gran nobleza; et por el ençienso se entendía el sacrifiçio que avía de seer fecho del su cuerpo; et por la mirra, que es muy amarga, la amargura de la su muerte”. Otra interpretación es la de Bernardo de Clairvaux (1090-1153), según la cual “los Magos ofrendaron a Cristo oro, para socorrer la pobreza de la Virgen Santísima; incienso, para contrarrestar el mal olor que había en el establo; y mirra, para ungir con ella al Niño, fortalecer sus miembros e impedir que se acercaran a Él parásitos e insectos”.
Epifanía en el baptisterio de Pisa
(1260), obra de Nicola Pisano
En época paleocristiana los magos llevaban ofrendas marchando en procesión hacia María y el Niño, tomando la iconografía romana de la ceremonia del Triunfo, en la que los pueblos sometidos portan su tributo al vencedor. El arte bizantino adoptó el rito persa de la proskinesis o prostratio, que consiste en que el súbdito se inclina hasta el suelo ante su soberano. En Occidente se optó, a partir del siglo XII, por la genuflexión del primer mago, imitando el homenaje feudal del vasallo a su señor. En ocasiones los magos llegan a quitarse su corona. A finales del siglo XIII surge un nuevo tipo en el que el primer mago besa el pie del Niño, basándose tal vez en la obra contemporánea Meditationes de Vita Christi del Pseudo-Buenaventura: Entonces besaron los pies del niño Jesús, con reverencia y devoción”; si bien ya en el Liber de Infantia Salvatoris se dice que cada mago “va besando por separado las plantas del infante”. En resumen, se pueden apreciar en los Magos dos aspectos: adoración y ofrecimiento.
Fresco de la Adoración de los magos en la capilla
Scrovegni de Padua (1306), obra de Giotto di Bondone
Vinculada a los personajes principales está la estrella, mencionada ya en el Evangelio de Mateo (“la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño”), que puede aparecer representada físicamente o sugerida por la señalización hacia el cielo de uno de los magos, gesto que Emile Mâle considera influencia del drama litúrgico. Es el símbolo de la gracia que cae sobre la Virgen o de la revelación a todos los pueblos. En el citado Liber de infantia Salvatoris se dice que la estrella “significa que la estirpe de Dios reinará en la claridad del día”, y también se la define como la palabra de Dios.
Tímpano de la Liebfrauenkirche de
Frankfurt (1420), obra de Madern Gerthner
Como se ha indicado anteriormente, a modo de secundario aparece frecuentemente representado José. Puede mostrarse de pie o sedente, apoyándose en su bastón, y en algunos ejemplos con el sombrero cónico característico del pueblo judío. En cuanto a su actitud, en algunas ocasiones se aleja de la Virgen y el Niño, simbolizando que él no es el verdadero padre, dándoles la espalda mientras guarda los regalos de los magos, y en muchas representaciones apoya una mano en su rostro, gesto que simboliza la duda acerca de su paternidad.
Para finalizar, cabría hacer mención a elementos que en ocasiones complementan la escena de la Adoración de los magos. Así, pueden aparecer ángeles, enfatizando la divinidad del Niño; los caballos de los magos, aludiendo a su condición de peregrinos; el donante o donantes que encargaron la obra; santos, normalmente vinculados al lugar donde se dispone la representación; los camellos de los magos, provenientes del versículo 6 del capítulo 60 de Isaías (“Multitud de camellos te cubrirá, dromedarios de Madián y de Efa, vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová”); el buey y el asno, mencionados en el capítulo XIV del Evangelio del Pseudo-Mateo (“Allí reclinó al niño en un pesebre, y el buey y el asno le adoraron”) para enlazar el nacimiento con las profecías de Isaías (capítulo 1, versículo 3: “El buey conoció a su amo, y el asno el pesebre de su señor”) y Habacuc (“Te darás a conocer en medio de dos animales”); el cortejo de los magos como reyes, que puede ser desde un solo paje hasta enormes comitivas; u otras escenas bíblicas que enlazan narrativa o simbólicamente con la Epifanía, como la Anunciación o el Pecado original de Adán y Eva.

Los mozárabes y su condición en época califal

Etimológicamente, la palabra mozárabe es un arabismo adoptado por los cristianos del Norte de la Península Ibérica para designar a sus correligionarios de tierra musulmana. Proviene del árabe musta’rab, que significa “arabizado”.
Los mozárabes eran las gentes de origen hispano que bajo dominación islámica conservaron su religión cristiana, sus tradiciones culturales y las leyes por las que se habían regido bajo la monarquía visigoda.
Tanto los mozárabes como los judíos eran tolerados por los musulmanes por tres razones:
- Motivos religiosos. El Islam acepta dentro de la sociedad a cristianos y judíos por considerar que unos y otros poseen una parte de la Verdad Revelada, según Mahoma, quien los denominaba ahl al- Kitâb, la gente del Libro.
- Motivos políticos. La masa de población es muy superior a la de los propios árabes, necesitando los servicios de los nuevos súbditos para dirigir y organizar los territorios conquistados.
- Motivos económicos. La conversión al islamismo lleva consigo la supresión de los impuestos personal y territorial, que suponían una importante fuente de ingresos, por lo que no sólo tolerarán a cristianos y judíos, sino que en muchos casos se oponen a su conversión.
Los cristianos mozárabes de la Iberia islámica tenían el carácter de gentes protegidas por el Islam mediante pacto o mutuo acuerdo. Por parte musulmana el compromiso implicaba: no intervenir en sus asuntos internos; dejarlos en posesión de sus bienes y en el uso de sus derechos privados; no reducir a la esclavitud a sus mujeres e hijos; no imponerles obligación alguna en materia religiosa; respetar sus iglesias; y protegerlos contra el ataque interior o exterior.
Por su parte, los mozárabes se comprometían a: no ocultar esclavos fugitivos ni a enemigos; revelar a los musulmanes la situación de sus adversarios; y pagar los impuestos especiales, que eran la gizya, impuesto anual de capitación, que ascendía a 48 monedas de plata para el rico, 24 para el hombre medio, y 12 para el humilde; y el harag, impuesto territorial que no tenía tarifa fija y variaba con el carácter de las tierras.

Características de la sociedad mozárabe
El jefe de la comunidad cristiana era llamado conde o comes, y estaba investido de funciones recaudatorias y judiciales. Un secretario o katib al-dhimma, que normalmente pertenecía a una honorable familia cristiana,  solía representar los intereses de la comunidad en la corte cordobesa.
Sus leyes estaban basadas en las visigóticas, rigiéndose por el Liber Iudiciorum, pero los jueces mozárabes sólo ejercitaban su jurisdicción cuando ambas partes litigantes eran cristianas. Los juicios que implicaban a un mozárabe y a un musulmán requerían un juez especial que conociese las leyes islámicas y el derecho común; este juez era el cadí (juez) o el sahib al-surta (jefe de policía).
Conservaron su organización eclesiástica, manteniendo las sedes metropolitanas de Toledo, Mérida y Sevilla y los obispados dependientes de cada una, aunque el califa se reservaba el derecho de aprobar los nombramientos de obispos y metropolitanos.
Los matrimonios entre mozárabes y musulmanes eran comunes, continuando cada cónyuge la práctica de su propia religión, es decir, los miembros de una misma familia tenían diferentes creencias religiosas.
Los mozárabes ocuparon puestos importantes en las cortes de los gobernantes islámicos, desempeñando un papel destacado en la vida social, económica, política e intelectual de Al-Ándalus. Eran los mejores intermediarios entre los musulmanes y los cristianos del Norte, contribuyendo así a la transmisión de ideas, tanto a nivel científico como cultural. Muchos de estos cristianos del Sur se alistaron como mercenarios en los ejércitos musulmanes y lucharon contra sus correligionarios norteños.

Para concluir, se podría decir que los mozárabes tenían una mayor calidad de vida que la que presentaban libertos, colonos y siervos cristianos del Norte, por dos razones:
En primer lugar, tanto unos como otros tenían que pagar tributos o impuestos; pero mientras los mozárabes conservaban su independencia, los libertos y colonos dependían de su señor, teniendo además que trabajarle las tierras.
Y en segundo lugar, mientras que los mozárabes llegaron a ocupar puestos importantes en la vida sociopolítica y económica de Al-Ándalus, los libertos y colonos del Norte sólo podían dedicarse a la agricultura, sin perspectivas de progreso económico.

La iglesia románica de Sant Pere d'Escales

Del antiguo monasterio benedictino de Sant Pere d’Escales ha sobrevivido su iglesia románica, conocida actualmente como Sant Pere de Graudescales, ubicada en el municipio de Navés, comarca del Solsonés, en pleno Vall d’Ora.
Vista de la entrada Sur y cabecera
Los orígenes del cenobio se remontan a una iglesia edificada por el presbítero Magnulfo, consagrada el 3 de diciembre de 913 por el obispo de Urgell Nantigis para que funcionase como monasterio benedictino (“ut regulariter secundum patris nostri Benedicti statuta Deo servi ibi vivere potuerint”). Al parecer esto último no se cumplió, pues Escales actuó como canónica hasta 960. El 6 de noviembre de ese año el obispo urgelitano Wisad II convierte finalmente Sant Pere en cenobio benedictino (“secundum regulam Beati Benedicti Abbatis”), a petición del presbítero Francemir, nombrándose como abad al canónigo Bello. Testigo de este hecho fue el conde Borrell II (927-993), quien realizó donaciones a la comunidad escalense el 19 de noviembre de 982 y en su testamento, fechado el 24 de septiembre de 993.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XI y comienzos del XII se llevó a cabo la ampliación de las dependencias monásticas, si bien no llegó a tener una ocupación superior a diez monjes, y la construcción de una nueva iglesia. En la segunda mitad de siglo XII el monasterio fue asaltado por Bernat del Vilar y su padre, según narran los propios monjes en un documento dirigido al obispo de Urgell y su cabildo, donde se quejan de que los citados individuos habían dejado “la casa de Sen Pere asolada e desfeita” tras haber sido “trencada e robada e cremada”.
Es probable que este hecho supusiese el principio del fin de la vida monástica en Escales, pues en las Rationes decimarum Hispaniae de 1279 ya aparece documentado un “decano novo santi Petri de Scalis”, es decir, funcionaba como decanato, un decano administraba las iglesias y tierras que habían pertenecido al monasterio, acompañado de sirvientes y algún presbítero y siguiendo una vida canonical. Así seguía actuando a comienzos del siglo XIV. Entre los siglos XV y XVII funcionó como iglesia parroquial; posteriormente el templo continuó ofreciendo culto hasta la Desamortización del ministro Juan Álvarez Mendizábal (1790-1853) en 1836, tras lo que quedó abandonado. Entre 1962 y 1967 tuvo lugar la excavación de las ruinas del cenobio, que sacó a la luz la distribución de sus dependencias. A continuación se procedió a la restauración de la iglesia, permitiendo la restitución del culto el 26 de mayo de 1973.

La iglesia románica
Planta de la iglesia
La comunidad benedictina de Escales decidió edificar una nueva iglesia entre finales del siglo XI y comienzos del XII. El templo presenta planta en forma de T, constituida por una única nave de escaso desarrollo y transepto, a la que se añade una cabecera. Ésta está constituida por tres ábsides semicirculares cubiertos con bóveda de cuarto de esfera y a los que se accede salvando un ligerísimo desnivel mediante un pequeño escalón de factura contemporánea. En el ábside central, destacado en planta y altura, se abren tres vanos semicirculares abocinados a modo de ventanas, y presenta un acceso enmarcado por el arco triunfal seguido de una hendidura en el muro. En el caso de los laterales es uno el ventanal semicircular abocinado abierto en cada ábside. Una planta muy similar se encuentra en la también benedictina iglesia de Sant Pau del Camp, en Barcelona.
Ábside del Evangelio
Ábside central
Nave








































Cúpula sobre trompas
Puerta Norte tapiada
Una cúpula sobre trompas cubre el crucero, que da lugar a un cimborio octogonal al exterior, al igual que en la cercana Sant Vicenç de Cardona. En dicha cúpula se abren un óculo en el centro y tres vanos coincidiendo con los puntos cardinales Oeste, Sur y Este, siendo los de Poniente y Levante semicirculares y el restante rectangular. Tras los arcos torales, los brazos del transepto y nave se cubren con bóveda de cañón. En el muro Oeste del lado del Evangelio se aprecia un gran vano semicircular tapiado, visible también desde el exterior, que constituiría el acceso septentrional al templo y que podría comunicar con el cementerio de la abadía. En la parte superior del muro Norte se dispone un ventanal semicircular; a la misma altura se encuentra otro ventanal idéntico en el muro Sur, en el lado de la Epístola. Bajo este vano meridional se abre, precedida de dos escalones, la puerta Sur, de tímpano liso semicircular, y que sería la entrada principal al templo. Cinco escalones fruto de una restauración reciente suben a la nave, en la cual se abren un ventanal semicircular abocinado en los muros Norte y Sur, y al poniente un ventanal cruciforme en la parte superior y una puerta semicircular, que daba acceso a las dependencias monacales.
Planta de la iglesias y dependencias monásticas.
Éstas consisten en un cuerpo principal rectangular
dividido en tres habitaciones: la meridional
funcionaría como establo; la central, con banco
corrido y hogar, sería a la vez dormitorio, cocina
y comedor; y la septentrional, dividida en dos ámbitos,
estaría destinada a horno y taller. Al Poniente se
dispone un patio rectangular a modo de clautro, en
cuyo extremo Sur se adosó una nueva habitación.
Se asiste entonces a una disposición poco habitual en un recinto monástico benedictino. Aunque en la Regla Benedictina, como en las demás regulaciones monásticas, no hay normas respecto a la edificación y distribución de los monasterios y sus iglesias, la puerta occidental suele ser la principal del templo, por donde acceden los fieles, mientras que la Sur comunica con el claustro, como por ejemplo en la abadía de Cluny. En Escales, las excavaciones arqueológicas de 1962-1967 han demostrado que el recinto monástico se encontraba al Poniente, unido mediante un patio rectangular a la fachada occidental, que poco tendría que ver con su aspecto actual, fruto de reconstrucciones posteriores; en consecuencia, el acceso meridional funcionaría como el principal. En relación con esta disposición, la diferencia de nivel entre nave y transepto actuaría como separación entre monjes y fieles; así, la nave sería el espacio para los religiosos, a la que accederían directamente desde sus dependencias por la puerta Norte, y el transepto para los fieles, que entrarían por la puerta Sur. Parecida distribución se da también en la canónica de Santa María de Serrabona, en el Rosselló, tanto en la idea de diferenciar la altura para la situación de los monjes como en el acceso de los mismos por la puerta Occidental.
Vista de la entrada occidental.Se puede apreciar
la puerta tapiada en el brazo del transepto.
Vista de la cabecera por el lado Norte

Al exterior destaca en altura el ya mencionado cimborio octogonal sobre base cuadrada, que corresponde a las trompas del interior. Se techa con tejas, al igual que la nave y brazos del transepto, siendo en estos últimos a dos aguas. Los ábsides presentan decoración de arcuaciones lombardas sin lesenas, mientras que el resto de muros no muestran ninguna ornamentación, siendo interrumpidos únicamente por las puertas y ventanales.
El templo fue sujeto de restauraciones en 1973, ya mencionada, y 1988. El 26 de mayo de 1998 fue declarado Bien Nacional de Interés Cultural.

Apéndice documental
1
913, diciembre, 3.
El obispo de Urgell Nantigis consagra la iglesia de Sant Pere d’Escales.
Arxiu Capitular d’Urgell, Consagracions d’esglésies, núm. 13.
Publicado en BARAUT, Cebrià: “Les actes de consagracions d’esglésies del bisbat d’Urgell (segle IX-XII)”, en Urgellia, nº 1, (1978), pp. 79-80.

Reverencia divini cultus multiplex in multis impletur. Precipue namque tunc vera et salubris existit religio cum quisquis ad amorem Dei compungitur augmentum boni operis se exercere conatur, et cum alicuius animus a sancto Spiritu tangitur ut Semper ad meliora proficiat omnino ortatur. Quamobrem ego Magnulfus sacerdos, propter remedium anime mee et remuneracionem eterne vite adque propter timorem innumerabilium facinorum meorum, ex propriis facultatibus et ex proprio labore dono adque concedo ad domum sancti Petri, quem ego indignus hedificavi, in dotem adque donacionem ipsos domos et curtes et hortos et molendinis et vineas et terras, cultum et incultum, et omnem edificium cum arboribus pomiferis et inpomiferis cum exiis et recresiis et cum omnis superposito, quantumcumque visus sum abere vel posidere de ipsa roca de Busim usque in ipsa serra Garifredo et de ipsa Schala usque in rivo Amalasindo. Quantum infra istas afrontaciones includunt, quicquid visus sum abere vel posidere vel deinceps Xpisto propicio adquirere potuero, totum et ab integre dono adque trado ad iam dictam ecclesiam sancti Petri, exceptus ipsas vineas que fuerunt de (…)rio et exceptus ipso molinare qui est suptus ipsas chasas, et in Vintagola similiter quantum ibi visus sum abere. Et in villa Arcossa domos et curtes e tortos cultum et incultum, quantum ibi visus sum abere vel possidere tam de aprissione quam de comparacione vel concamiacione, dono adque perpetualiter concedo. Trado igitur iamdictam aeclesiam cum omnibus supra scriptis domno et pontifici Nantigisso ad dedicandum vel consecrandum secundum instituta chanonum, ea videlicet raccionem ut dum Deus mihi vitam concesserit habeam ipsam aeclesiam cum omnibus supra scriptis, cum autem divina vocacione obiero omnia remaneat huna cum consensu predicti pontificis suorumque successorum in potestatem nepotis mei Magnulfi, et post ipsum quicumque de mea proienie talis repertus fuerit qui in iamdictam acclesiam digne Deo servire viluerit et pro me sive pro omnibus parentibus meis adque pro omni populo xpistiano preces et sacrificium offerre voluerit per consensum pontificis. Igitur ego Nantigisus, licet indignus episcopus, consecro hanc iamdictam aeclesiam in honore sancti Petri principis apostolorum, et constituo adque decerno omnia que supra scripta sunt inconvulsa et incontaminata perpetualiter manere et, ut tam isti quam quicumque predictam tenuerit ecclesiam, singulos annos tres libras cere pontifici persolvat. Et in ipso domo sancti Petri sic dono libros, idest misale, leccionario, antifernario, psalterio, evangeliorum disposito, alba, planeta, stola, manipulo, chalice cum patena. Statuimus ergo ut si quandocumque tam ab istis quam ab aliis Deum timentibus ad iamdictam aeclesiam tantum concessum vel stabilitum fuerit tam in rebus quam et in omnibus ut regulariter secundum patris nostri Benedicti statuta Deo servi ibi vivere potuerint, ut sit monasterium et locus monacorum. Si quis autem contra hanc dotem vel donacionem venerit ad inrumpendum aut no venerimus, componere faciat ista omnia supra scripta quantum ad eo tempore inmelioratum fuerit et insuper anatematis vinculo innodetur.
Acta dote vel donacione III nonas decembri, anno XV regnante Carlo rege filio Leudovigo.
(Rusc) Nantyggisus episcopus hanc consecreationis dotem firmavi et SSS. Sig+num Margarito. Sig+num Mangolfus presbiter SSS. Wilgera presbiter SSS. Frudisindo. Sig+num Donato. Eldemares levita SSS.
Eles presbiter, qui hunc ista dotem scripsi et SSS. die et anno quo supra. Borrellus presbiter SSS.

2
960, noviembre, 6. Sidona.
El obispo de Urgell Wisad II transforma la canónica de Sant Pere d’Escales en monasterio benedictino, a petición del presbítero Francemir.
Arxiu Diocesà d’Urgell.
Publicado en VILLANUEVA, Jaime: Viage literario a las iglesias de España. Tomo XII, Real Academia de la Historia, Madrid, 1850, pp. 227-231.

Cum in Dei nomine resederet Domnus Borrellus inclitus Comes hac precelsus Marchio, et Domnus Wisadus Sanctae Orgellitensis Sedis Praesul in Civitate Sidona in Orgello tunc advenit ante eos Francemirus Sacer vocem adclamationis dicens: Audi, Domine rector et venerande praesul, praeces quas fundo ante conspectu gloriae vestrae. Dum me tacitus volverem in corde meo, cepi cogitare de facinora quae commissi aq ineunte etate usque in praesentem diem meo peccato impediente et diabolo incitante. Quia sicut ab astra coeli atque arena maris, ita mea innumerabilia sunt peccata et cupi illa delere, et per largissimas elemosinas et amaríssimas lacrimas, quia audivi scripturam dicentem: Elemosinam a morte liberat animam, et non permittit hominem ire in tenebras. Et quia sicut aquam extinguit ignem, ita elemosinam resistit peccatis. Praecor et supplico, Domine Rector et venerande Praesul, ut consilium in vos invenire possim, quomodo anima mea possim de potestate diaboli eripere, et ad ipsum Creatorem qui eam ex nihilo creavit reddere. Illi autem dixerunt: Loquere quod vis, et audiamus. Ille vero ait: Domine est in nostris partibus in pavo (sic. pago) Lordense domus Dei constructa quae holim constituta fuit aecclesia canónica per dedicationem et constructionem Domni Nantygisi Episcopi, et est invocitatum locum Scalas Sancti Petri Principis Apostolorum. Et si Domino placet cupio ibi construere monasterium ubi abitant monaci cum decreta canonum et constructionem regulae sub regimine Episcopi. Cum autem talem vocem adclamationis audissent Domnus Borrellus inclitus Commes, hac venerandus Praesul Wisadus dixerunt: Potest fieri ut fies Pastor in hoc Zenobio. Ego autem Francemirus humilis Sacer dixi: Domine non sum dignus pater esse in hoc Zenobio, Nec Pastor, sed si Domino placet cupio ibi eligere Abbatem secundum iussionem vestram, quia ego non sum dignus vocare Dominus sed servus, quia non cupio ibi volunptatem meam facere, sed volunptatem Patris mei quem Dominus mihi dederit et vobis placuerit. Et cupio ibi servire sicut servus, non ut Dominus, et ibi esse monachus quando fieri potuerit, si Domino placet. At ille Domnus Rector et inclitus Praesul gratias egerunt Deo qui tam firmam spem et consilium rectum dedit hunc Sacerdoti et dixerunt: Elige tibi Abbate qui ibi construat regulam et doceat monachos secundum regulam Beati Benedicti Abbatis et sit pater in hoc Zenobio ad gubernandos monachos et regendas animas. Ante omnia et super omnia Deum semper abeat in mente, ne nobis gehenna tradat. Anno Incarnationis Domini nostri Jesu Christi DCCCC.LX Era DCCCC.XC.VIIII. Indictione V. Anno VII. regnante Leutario Rege, ressidentem Domnem Praesulum Domno Wisado Orgellitensae Sedis Episcopo, et Domno Borrello Comite hac Marchioni praecelso, et Archipresbyteros, id est, Domno Wiricone Levita Archilevita, et Sallane Archilevita, et Eldesindo Archilevita, et Gumilane Archipresbytero, et Ermemiro Archipresbytero, et Wilimundo Abbate, et Suniefredo Abbate, et Wiscafredo Abbate, et Sentane Abbate, et Senguldo Abbate, et Levelde Abbate, necnon et Chanonicos id est, Ermegeldo Praesbytero, et Mirone Praesbytero, et Deilane Praesbytero, et Daniel Praesbytero, et Siero Praesbytero, et Radulfo Levita, et Wifredo Levita, et Witardo Levita, et Exemenus Praesbyter et Adrovarius Praesbyter, et Durandus Praesbyter, et Wadamirus Praesbyter; et de Laycis, id est, Gotmare et Olibane et alio Gotmare, et Eldemare, et Isarno, et Eldefredo. In Ecclesia Sancti Petri cuius baselica sita est in Comitatum Orgellitense in Pavo (sic. pago) Lordense, in locum cuius vocabulum est Scalas, dum inter coetera negotia simul detractarent advenit Francemirus Praesbyter ad Concilium in Sede Vico post solempnitatem Omnium Sanctorum expetivit Domnum Praesulum Wisadoni propter amorem Dei et remunerationem coelestis patriae ut elegisset Bellone Praesbyterum ad onorem Abbatis in Ecclesia Sancti Petri Apostoli quae usque hodie permansit Ecclesia chanonica. Ego namque Francemirus Praesbyter praestolo misericordiae vestrae ut non dedignemini concedere Abbatem in hunc locum Sancti Petri Principis Apostolorum qui ibi doceat regulam Beati Benedicti Abbatis et instrue disciplinae sacrae et imbrat literarum sensum. Haec audientes Beatus Pontifex et cuncta congregatio qui in ipso concilio aderant, interrogaverunt jam dictum Francemirum, si abebat inventum aliquem monacum aut clericum quem Abbatem possit eligere. Ille autem dixit: Abeo inventum unum ex vicinis nostris Bellone Praesbytero et Chanonico de Pavo (sic. pago) Lordense, qui potest ad hoc opus esse; natura nobilis, eloquentia prudens, docibilis moribus, temperatus, sobrius, humilis, in domactibus ecclesiasticis exercitatus, insuper omnia fidei documenta verbis simplicibus assertus. His auditis placuit omnes tam Episcopo quam omnes qui in ipso concilio residebant omnium ibidem adstantium eligentes et proclamantes Bellonem Praesbyterum ad honorem Abbatis. Nam ego Wisadus Episcopus consentio adque trado ad jam praefatum locum Sancti Petri ipsa Ecclesia Santi Mametis qui est in ipsa rocha cum ipsas mansiones et terras et vineas ad se pertinentes ubi invenire potueritis, et de hac die in antea ubi terris et vineis adquirere potuerit ipsas decimas qui inde exeunt obfirmamus atque stabilimus in hunc locum Sancti Petri Apostoli. Et ego Francemirus Praesbyter dono adque trado ad domum Sancti Petri Principis Apostolorum propter electionem Zenobii, et propter remedium animae meae ipsas mansiones quae abeo in illa currize et ipsa Ecclesia Sancta Eulalia simul cum ipsas curtinas et orreos e tortos et arbores pomiferos vel inpomiferas et terras et I. vinea et molinos cum illorum exio et regressio et illorum caput aquis quantum de meo invenire potuerit homo in hunc locum dono atque trado ad domum Sancti Petri in illa tentellagine uno domo et dono ad Sancti Petri libros Eptatico I. Apocalipsin, et actus Apostolorum et Regum, Sapientia Salomonis, disposito I., passionario I., chanano (sic. chanone) I., missale, lectionario, antiphanario in uno volumine, psalterio I., prosario I. et Profetarum I. Et de bestias, equas VI., vacas V., porcos III., inter oves et capras C. et boves IIII. cum illorum aperos, et II. asinos, et tapite I., et quoto I., plumazo I., mapas parilios II., tualias II., cannatas II., anapos X., scutellas XXX., tonnas IIII., bacinos parilio I., caldera erea I. Ego Bellus Presbyter dono ad domum Sancti Petri kavallo I. cum freno et sella et parilio I. de boves, asino I., oves decem, porchos VI. Dono ego Francemirus Praesbyter haec omnia quod superius insertum est ab omne intecrietate ad domum Sancti Petri propter absolutionem peccaminum et propter amorem coelestis patriae, et propter metum gehennae ignis, hut merear evadere penas inferni et ad patria pervenire paradisi. Et ego Wisadus per consensu Francemiri Praesbyteri et per consensum fidelium nostrorum adclamamus et confirmamus adque stabilimus Bellonem Praesbyterum ad honorem Abbatis pariter uno animo in hoc Zenobio unoque consensu diebus vitae suae absque ullius blandimentum, nisi hobedientia summi praesuli monasterii istius Sancti Petri ad docendos et gubernandos necnon ad regendos omnes fratres ibidem Dei famulantes tam in isto monasterio quam in suis cellulis seu etiam alodes et coeteris rebus et omnem redibicia quod in hoc monasterio donatum vel consensum fuerit, et quicquit in antea inspirante Deo adquirere potuerit, et quicquit in praenotatu loco servire consueverint omnibus ipsiusque rebus. Simili modo concedimus et omnem redibicionem in illorum usibus dispensare transfundimus absque ullius contradictionem teneant et possidfeant per nomen nostrum vel redemptionem animarum nostrarum de nostro jure in eorum transfundimus quicquit nobis cultum esse videtur tam iste Bellus Abba et fratres illius sic Deo servientes quam successores eorum. Et qui ex his rebus aliquit Belloni Abbati vel successorum eorum subtraxerit, vel inquietare praesumpserit peccatis nostris animae illius sit obligatum et pro temporali judicio componat de auro durissimo libras X., et haec scriptura firmis permaneat. Facta scriptura electionis VIII. Idus Novembris. = Sig+num Rorrellus Commes qui et Marchio. = Sig+num Borrellus. = Wisadus Sanctae Mariae Sedis Episcopus consensi et subscripsi. = Ego Francemirus Praesbyter qui hanc electionem rogavi scribere et testes firmare et subscribere. = Ellamirus subsc. = Wiricus Archilevita ss. = Salla Archilevita ss. = Ermemirus Archipresbyter ss. = Suniefredus Abba ss. = Daniel Sacer ss. = Quilmundus Levita adque Abba ss. = Senta Abba ss. = Seniuldus Abba ss. = Levelde Levita Abba ss. = Ermegildus Praesbyter ss. = Libanus Praesbyter qui hanc electionem rogitus scripsit et subscripsit sub die, et anno quod supra.

3
Siglo XII, segunda mitad.
Los monjes de Sant Pere d'Escales se quejan ante el obispo de Urgell y su cabildo de ataques sufridos por el monasterio.
Arxiu Capitular d’Urgell.
Publicado en PUJOL, Pere: Documents en vulgar dels segles XI, XII & XIII procedents del Bisbat de la Seu d'Urgell, Bilioteca Filològica de L'institut de la Llengua Catalana, Barcelona, 1913, pp. 13-14.

Lo son clams de tons los homens de sen pere descales luin ni prob que fan a senta maria e al bispe e a tot lo couent den. b. del uilar e de son pare. que an la casa de sen pere asolada e desfeita e ogans com primerament per les sues oradures e per les sues folees e per lo feit seu quel el fai e fo la casa de sen pere trencada e robada e cremada. e no per clam de sen pere ni de senta maria de la set. ahi ilex trasene I. libre que uene LX. sol. an. p. uila. e tras hne autre que uene de la corit XX. e V. sol. perque senors lesglesia ne pis seruida. outra alo a la onor uenuda enpignorada e ogans com. inprimis los molins de caned per CC. sol. inpignora. e lo mas de la sala do ora que solie dar a sen pere de pa e de uino e de carn. la meitad e per LXX. sol. que b. nag tornao a sensum que no fore obs a la casa per M. sol. el sensum daquel mas almes inpignora. e anaut los molins de la corit e les ioues els quarts ames inpignora per. C.L. sol. ahi ilex les con animes que ssolien laurar ab la ioua atornades a sensum. per auer quen pres perque III. clerges que i solien estar ara non i esta for I. e aquel mori de fam. ara senors dels homens. de la onor que naditans perque los homens no poden sofere primerament G. de la morera e A. lafont. en arloui. engerat. a quens totes IIII. que naditas on nos som fot. clamans. ara senors ogans les males feites autres quel el fa en la onor. primerament II. mases a uilalta que roba per II. uegades e it fe be de mal qui ualg be M.CC. sol. et alia uice ueng al alberg den G. de margenedes emenasen los porcs el bous e tota i tant troba perque lo mas ne ualra totes temes meins e ne perdud e anant ueng el mas de la muntad uingui II. uegades e fas de mal qui ualg CC. sol. en diners e anean torna i el mas ilex de la muntada e pres lome el auer e la roba e tengo pres tot VI. senmanes e a cab de sis senmanes fet pleid lel ome e fetlo iurar manues su a sen cristoual de buse que nos sen clamarie. tot alol i fet aquel om pernelet que no anie e anant ueng I ioue nob estar per nom. Joan de sen climenz que ere natural de la corit e preslo perque o com dauer que sauie e pres lauer seu. e com losenmenaue pres el e no uolie anar e per lo car el no uolie anar preslo pel collons e cuidal ociure e tenglo pres e fetllo rembre. e agne tot lo seu pernelet que el no anie. e can exi de son poder fetlo iurar.. manues que nosen clamarie. e anant los molins de sen pere de la corit que foren cremans esderocants. per lo feit del e anant fals en. b. dega autre mal als homens de la corit. metse en couenenza ab los caualers e ab los homens de pes quels per fer del seu e sobre a lo el nols atenre daquel feit. e uenen aquels sobre los homens de la corit. e pignoren los homens e son ne robans perque los homens san apagar. aquel auer. e anant atengunds de suedads los homens de la corit dentrada de quaresma en la pernelet quen os no auem. meins de tot a lo apledeiants los homens de la corit persotreita dauer en o pernelet que en els trobasen a agud de cadau qui XX. sol. qui XXX. qui X. e de tot a lo som clamans nos de tons aquests clams e de la casa descales que el a desfeita. e atenemne a senta maria al bispe e a tot lo couent. que sen drez tot aquest feit. en la guerra den. G. de beleuezer e de G. de senta fe donarense los fils den. br. dega. el els tenien la casa en poder e desferen IIII. mases ab en G. de beluer.